martes, 14 de febrero de 2012

Rito Indio

(para ti Isabel)

¿Conoces la leyenda del rito de pasaje, de la juventud de los indios Cherokee?

Su padre le lleva al bosque, con los ojos vendados y le deja solo. Él tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no quitarse la venda hasta que los rayos del sol brillan a través de la mañana.

Él no puede pedir auxilio a nadie. Una vez que sobrevive la noche, él ya es un hombre. Él no puede hablar a los otros muchachos acerca de esta experiencia, debido a que cada chico debe entrar en la masculinidad por su cuenta.

El niño está naturalmente aterrorizado. Él puede oír toda clase de ruidos. Bestias salvajes que rondan a su alrededor. Quizás algún humano le puede hacer daño. Escucha el viento soplar y la hierba crujir, él sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda. Ya que es la única manera en que podrá llegar a ser un hombre.

Por último, después de una horrible noche, el sol aparece y al quitarse la venda, es entonces cuando descubre a su padre sentado junto a él. Su padre veló toda la noche, para proteger a su hijo del peligro.

Así, nosotros tampoco estamos nunca solos. Aun cuando no lo sabemos, siempre hay alguien que está velando por nosotros, sentado en un tronco a nuestro lado.
Cuando vienen los problemas, lo que tenemos que hacer es sólo confiar.


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Artículo:
(Mujer Hoy, “Confía en ti misma”, por Isabel Menéndez)

Alguien que confía en si mismo produce seguridad y disfruta más de la vida porque carece de miedos y controla lo que le puede hacer sufrir.
La confianza está basada en un conocimiento personal verdadero de nuestras cualidades y limitaciones. Este esfuerzo por conocernos debe ser continuo.
Quien tiene confianza en sí mismo no se engaña sobre cómo es porque se acepta y se hace cargo de sus deseos. Asume responsabilidades y no culpa a otros de lo que le ha podido pasar.
Puede aceptar las críticas si son constructivas, pero las rechaza si no son bienintencionadas porque se da cuenta de ello. Como se quiere lo suficiente, no se deja dañar.
Puede superarse porque acepta sus fracasos. Es sincero/a consigo mismo/a, por lo que no necesita dar una imagen distinta a la que tiene de sí. No se deja llevar, porque tiene criterio. Si lo hace, es porque reconoce que otro puede aportarle lo que desea.
Es fundamental que en la infancia los niños vayan adquiriendo autoconfianza a través de lo que les transmiten sus padres, mediante el cariño y la atención que les dispensan, haciéndoles sentir únicos e irrepetibles.
La confianza en uno mismo, así como la capacidad de confiar en los demás, son el producto de una familia que proporciona a los hijos un fuerte apoyo, combinado con un respeto por las aspiraciones personales, su sentido de responsabilidad y su capacidad para enfrentarse a la vida.
Pero, la autoestima personal, debe ser fomentada, no impuesta.
El sentimiento de confianza sólo se produce cuando no existe demasiada distancia entre cómo somos y cómo queremos ser, cuando conocemos nuestras limitaciones y nos hemos hecho cargo de nuestros deseos. Cuando somos tan maduros psicológicamente que sacamos adelante lo que hacemos y sabemos que podemos hacer.
Llegamos a tener seguridad cuando poseemos un conocimiento acerca de nuestras propias capacidades.

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