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miércoles, 6 de marzo de 2024

La prueba de la manzana

Suena a Eva, tentando a Adán, y vaya si lo tentó, éste picó, y lo siguiente ya lo sabemos todos, con más o menos curiosos matices dependiendo de quien cuente la historia y qué te quieran explicar.

La prueba de la naranja, podría ser, también. En mi caso de hoy, esas dos frutas, pero podría ser cualquier otra, menos por ejemplo alguna tipo plátano, que con mis actuales limitaciones aún puedo pelar sin echar mano a artilugio alguno.

No consiste en probar la fruta si se encuentra más o menos madura, o tiene zumo en mayor o menor cantidad. Es la prueba de lo afilado que tenemos los cuchillos en casa. Me explico: con una mano enyesada en la cual el dedo pulgar pierde su ventaja para poder agarrar cosas, y con limitaciones de fuerza en el brazo opuesto por culpa del hombro, los cuchillos de casa se definen en:

A) Muy afilados, si aún con las circunstancias personales anteriores, puedes realizar la prueba de la fruta sin dificultad.

B) Afilados, el test frutero se hace con alguna dificultad.

C) Poco afilados, cuesta un mundo, no sin dolor, o que se escape algún trozo resbaladizo, pero se consigue el propósito, no sin tiempo.

D) Nada afilados, te quedas sin comer la fruta, porque además no puedes ni hacer fuerza para apretarla contra la boca y morderla o pelarla o despedazarla.

Yo me encuentro en el caso "C", y tengo seguro que afilaré los cuchillos cuando mi problema de movilidad en las extremidades superiores se subsane. A veces no hay más que estar un poco limitado para darse cuenta de los fallos, evitables, que tenemos en nuestra propia casa, de los baches que te encuentras en las aceras de la ciudad, evitables también, si quien vigila la ciudad de verdad velara por las personas con movilidad reducida... pero eso ya es meterse en camisas de once varas, que yo ahora mismo me costaría un mundo meterme en una camisa así.

A veces hay que ponerse en la piel de la gente que está en el caso "D", y aún teniendo una navaja bien afilada como la del mejor contramaestre, no puede comer una simple naranja sin la ayuda de alguien.

Me siento afortunado aún estando unos días limitado por culpa de una caída haciendo deporte, si me quejo yo, sería egoísta por mi parte, porque siempre hay quien puede estar peor.

Afilar vuestros cuchillos por si acaso, pasear lo que podáis, comer fruta, y disfrutar, que nunca se sabe. En inglés: "An apple a day keeps the doctor away". Al que le interese lo que quiere decir, que vaya a google translator, que no os lo van a dar todo masticado.

Saludos


Nota sobre la foto: Imagen de la acera rebajada, aún así con un bache enorme y llena de agua estancada, imaginaos que vais en silla de ruedas, y después de evitar el bache, mojarte, tienes que pelar una fruta... Y esa es la zona enfrente de la antigua Fábrica de Tabacos, plaza de la Palloza, donde ahora están servicios públicos del ayuntamiento y demás servicios sociales y jurídicos, imaginaos en lugares de la ciudad no tan céntricos...


viernes, 5 de diciembre de 2014

Buscando AGUA DULCE

El ser humano no tiene dinero para abastecer de agua zonas áridas, pero sí tiene dinero para buscar agua en Marte.
La pregunta es:
¿Hay vida inteligente en la Tierra?

(Texto y foto de Iván Grnk)



Si ya has intentado buscar alguna idea por eso del agua, ahora busca las diferencias...




Entiendo que hay lugares de la tierra donde es más fácil el acceso al agua. Y también está claro que hay que beber, la cantidad necesaria y no olvidarse. Y no sentirse culpable por ello. Pero no me deja de chocar la diferencia que hay en el mundo a la hora de obtener un producto tan básico y necesario.

Y la indiferencia que existe también, no deja de sorprenderme, sobretodo la indiferencia de los que SÍ pueden hacer cosas para que a las puertas del 2015 todavía quede gente sin agua. Podemos llegar a Marte, podemos en un disco duro meter más información de la que jamás un ser humano pueda leer o ver o escuchar, podemos hacer pistas de esquí con nieve en el desierto, podemos construir bombas atómicas para destruir 50 veces La Tierra, podemos hacer submarinos que estén bajo el agua durante meses, y... y... y podemos dejar que haya gente que muera de sed, y hambre... ¡No es entendible!




¿Y sabes que un simple vaso de agua para algunos es lo que le calmaría un día de sed?

miércoles, 21 de mayo de 2014

El ayuno inteligente

24 horas sin comer una vez por semana y hacer pesas ese mismo día.


Según Brad Pilon, licenciado en Nutrición, trabajó como investigador en suplementos deportivos. Con el tiempo decidió seguir su propia investigación, con el resultado del libro: “Eat-Stop-Eat”.


En la investigación partió de hechos indiscutibles. Para perder grasa hay que restringir las calorías. Pero las dietas que restringen las calorías son difíciles de sostener a largo plazo. Consideró también la alimentación de nuestros antepasados cazadores recolectores (no hacían 3 comidas al día). La dieta consistía básicamente en frutos y caza. Cuando apretaba el hambre había que volver a cazar: el cazador recolector perseguía al bisonte en ayunas. La propuesta de Pilon es el ayuno, no cualquier tipo de ayuno, sólo el ayuno intermitente.


Consiste en no comer nada durante 24 horas, un día por semana. Recomienda empezar el ayuno antes de la cena (aprox. 7 de la tarde), y no comer nada hasta la cena del día siguiente.


Comprobó que aumentaba considerablemente la oxidación de grasas entre las 18 y las 24 horas. El ayuno quemaba tanta grasa como el ejercicio aeróbico. Además, descendía la insulina y aumentaba la hormona del crecimiento. Para evitar la pérdida de masa muscular hay que combinar ese ayuno con ejercicios de pesas y fuerza, olvidándose de los aeróbicos en el día que no se come.


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Nota: De todo lo anterior, mi opinión es que hay que ver lo que a cada uno le viene bien, o le sienta bien, y sinceramente, un día entero sin comer me parece demasiado (por desgracia mucha gente en el mundo lo hace forzosamente, incluso niños...). Creo que lo mejor es comer variado, en cantidad suficiente, lo justo, con algún capricho pero también algún esfuerzo, comer es un placer, como lo es después pasear o hacer algo de deporte. En resumen, llevar una vida saludable. Para todo lo demás, mi recomendación es ponerse en manos de profesionales, o hablar de ello con gente que entienda.

jueves, 12 de diciembre de 2013

El chocolate, y la comida, son los sutitutos del... amor

¿Por qué necesitamos chocolate o patatas fritas cuando estamos tristes?
¿Por qué cuando nos agobia el estrés, sentimos ira o estamos aburridos tendemos a comer de
forma descontrolada?


Algunos de nuestros conflictos emocionales los expresamos a través de la forma en que nos relacionamos con la comida. Nos sentimos empujados a comer sin hambre cuando tenemos necesidad de calmar la ansiedad o llenar un vacío de frustración o miedo. Por eso es fundamental empezar a reconocer aquellos estados de ánimo que nos empujan a comer de forma compulsiva, para poder gestionarlos de forma mas adecuada. Porque en ese momento lo que necesitamos
es alimentar nuestra alma.


De manera instintiva hemos relacionado la nutrición con las emociones. El vínculo entre la
alimentación y la afectividad viene de nuestros orígenes. Nuestra madre nos
amamantaba cuando éramos bebes en un acto lleno de amor. La necesidad de afecto y de nutrición son necesidades primarias, sin las cuales no podría sobrevivir el niño. Por ello, la alimentación física y emocional están íntimamente relacionadas en cada uno de nosotros. En ocasiones, cuando sentimos un vacío en nuestro interior, el recurso mas rápido del que disponemos es llenarlo de comida. Cuando comemos tomamos algo que esta fuera de nosotros y lo llevamos a nuestro interior, de manera
que el alimento se fusiona en nosotros y se convierte en un sucedáneo de la verdadera
necesidad que tenemos. Esto puede convertirse en un hábito y, frente a las situaciones emocionales negativas con las que nos enfrentamos, comer una cantidad excesiva de alimentos, comer más rápido
de lo normal o comer sin hambre. Podemos acabar con un sentimiento de culpabilidad y
malestar mayor intentar ponernos a dieta al día siguiente o llevar a cabo regímenes continuos, por lo que nuestro cuerpo se encuentra en perpetua lucha por reconocer sus necesidades físicas, pero también emocionales.


(Leído en el "muro" de un amigo)

No pretendo ser ni nutricionista ni consejero, sólo comparto lo que me parece interesante.
Feliz día y buen provecho.