Mostrando entradas con la etiqueta Barcos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Barcos. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de noviembre de 2016

El putibarco

Comparto algo interesante...


Iñaki Berazaluce


putibarco

No son putas, son princesas.


Cuando se le pregunta al personal qué haría si le tocara la Lotería, la respuesta habitual (en público, al menos) es “hacer un viaje y tapar algunos agujeros”. Cuando el premio Gordo no te toca sino que te viene regalado -en forma de oro negro bajo el subsuelo del terreno de tu abuelos, pastores de dromedarios- haces ambas cosas (viajar y tapar agujeros) pero a lo grande. Por poner un ejemplo, te plantas cada año en Ibiza con el yate más grande del mundo y un segundo barco, un poco más modesto (pero capaz de hacer sombra a un Transmediterránea) cargado de un surtido de las putas más selectas de Brasil, Rusia y Francia. Bueno, escorts, ustedes me entienden.

Esto es lo que viene haciendo un verano sí y otro también Abdul Aziz bin Fahd Al Saud, a la sazón, hijo predilecto del fallecido rey Fahd de Arabia Saudí, un individuo que nunca jugó en la división de los multimillonarios porque nació directamente en la Golden League, la de los asquerosamente ricos. Como no podía ser otra cosa, Abdul es un vividor que cada mes de julio riega con el maná de petrodólares las Pitiusas -Ibiza y Formentera-, un archipiélago donde el non olet (el dinero no huele, sólo compra cosas, que decían los romanos) es principio rector.


prince abdu


Según cuenta el periodista de ‘El Diario de Ibiza’ Joan Lluis Ferrer en su libro-reportaje ‘Ibiza, la isla de los ricos’, el jeque es un tipo campechano -una cualidad al parecer muy apreciada entre la realeza- que lo mismo deja 30.000 euros de propina a los croupiers del Casino de Ibiza que se toma un helado con Mónica, la propietaria de Los Valencianos en el puerto de Vila, a escasos metros de donde aparca su yate, un mamotreto de 147 metros que pasamos a describir:

“El Prince Abdulaziz es el típico buque de jeque árabe: 147 metros de eslora, con un helipuerto en su proa, sistema antimisiles, una tripulación de 66 personas y otros tantos pasajeros (…) Quienes han entrado en su interior refieren todo tipo de lujos en grado superlativo: grifería de oro, suelos de maderas nobles… Cada vez que el buque ha de repostar combustible llena su depósito con 400.000 litros, lo que supones un gasto de 600.000 euros…”, relata el periodista.

En fin, no queremos aburrirles con esta exhibición impúdica de ostentación. Vamos al grano: a las putas. En el yate principal viaja el jeque Abdul Aziz y su cuadrilla(masculina, como es preceptivo entre los seguidores del Profeta), pero la flotilla suele estar integrada por otros dos macroyates, el Turama y el Al Diriyah.


turama


Prosigue Joan Lluis Ferrer, “en uno viaja el séquito del príncipe y en otro, la compañía femenina, que es renovada cada semana mediante vuelos llegados directamente desde Londres y París. Son mujeres de una belleza despampanante y físico escultural, que se pasan semanas enteras a cuerpo de rey, sin otra cosa que entregarse al ocio, ir a restaurantes y tomar el sol en la playa y, de vez en cuando, atender los requerimientos de los jeques que las han contratado”. Vacaciones en el mar. Dan ganas de apuntarse, ¿eh?

Quienes se han cruzado con el barco de las meretrices en Ibiza relatan escenas propias de una fantasía erótica viril, nada casualmente parecidas al prometido paraíso de los musulmanes: un harén de vírgenes y suculentos manjares, aunque lo de vírgenes en este caso se puede pasar por alto.


Al Diriyah


Quique Mantecón, aventurero madrileño afincado en Ibiza, se topó con la comitiva de meretrices en una playa de Ses Illetes, en Formentera: “Eran unas 30, divididas un poco artificialmente en grupos de cinco, todas con bikinis y toallas blancos. Muchas eran eslavas, pero también había alguna española. Los jeques estaban a unos 20 metros de distancia, como vigilando el ganado. No estoy seguro de que fueran putas, tal vez algunas eran go-gos, aunque sospecho que la diferencia entre uno y otro desempeño depende del tamaño del fajo”.

De todos modos, me aclara me Ferrer, “muchas veces estas chicas son sólo decorativas, es más de lo mismo: una manera de exhibirse y demostrar su poderío. Lo mismo que la flota de 70 Mercedes negros de gama alta que viajan en las bodegas del barco y que cada día pasan por el túnel de lavado sin haber pillado una mota de polvo”.


el-dinero-no-es-la-felicidad-pero-te-puede-comprar-un-yate-con-putas-y-cuando-has-visto-a-alguien-triste-en-un-yate-con-putas


Pero no todo van a ser truchas y piscinas en el veraneo a todo trapo del jeque saudí. Otra anécdota que me contaron en el archipiélago puede servir para sopesar la insoportable levedad del ser (un príncipe saudí, en este caso): Abdul Aziz quería pasar un día en la playa. Es bien sabido que una playa paradisíaca puede llegar a ser terriblemente aburrida, así que sus secretarios desembarcaron (del yate Turama, 117 metros,70 pasajeros) con el mandato de “crear ambiente”. Para ello contrataron por un día a un grupo de “bosquimanos” (nombre con el se conoce a los viajeros o temporeros que habitan en los bosques de sabinas de Formentera, a falta de casa y cama) para que “hicieran malabares y cosas hippies”. Con la parte folklórica ya resuelta, los productores de la jornada playera montaron un chiringuito para que el jeque pudiera tomarse un quéseyo y decoraron la barra con las jamonas de la semana (descargadas directamente del buque Al Diriyah, el de las putas, 79 metros, 16 pasajeros). Abdul Aziz pasó su día de playa, volvió a la nave nodriza, se pagó a los hippies y se recogió el chiringuito. La playa volvió a ser el soporífero arenal formenteril que era antes de la Real visita.

 

‘Ibiza, la isla de los ricos’disponible ya en su Amazon más cercano.

Síguenos en Facetrambotic y en Twitterbotic



domingo, 11 de septiembre de 2016

Pero qué bonito

¡Qué bonito!, pero qué bonito es querer, y a la vez sentirse querido. Y qué poca la gente que lo sabe hacer, y la que lo sabe sentir. Quizá sea suerte, quizá el destino, o quizá una oportunidad que se nos ha dado, o una mezcla de las tres cosas, el tener cerca a alguien que nos haga sentir especiales, aún siendo la persona más normal del mundo.

No soy ni mejor ni peor que nadie, soy yo, y un gesto común, una palabra normal, un abrazo cualquiera o un beso tonto, de la persona querida, o dado a la persona que amas, te hace feliz, y conseguir eso en ella es genial.

Estar callado es complicado cuando tienes tanto que mostrar, pero hablar o callarse no interfiere en la capacidad de observar, y de pensar en que el tiempo que pasa juntos es el mejor invertido del mundo, de mi vida. Como el que observa una obra de arte que le gusta, un paisaje que le entretiene, o unas letras que le conmueven...

Ahora, en estos momentos, no es sencillo explicar lo que se sucede, siento que silenciarme por momentos es lo mejor, sale de uno mismo, lo que pide el cuerpo, el alma y la cabeza. Es verdad lo que dicen que el amor es algo inexplicable. Por ello, mirarte a los ojos, aunque sea en foto, a esos bonitos ojos de color amor que sonríen, que me desean, que me hablan y susurran... mirarte a los ojos y alegrarme con tu sonrisa sea lo más tranquilizante mientras no te puedo besar de nuevo.

Tengo un te quiero en la punta de la lengua para cuando pueda besarte de nuevo, me lo he traído a los mares para cuando vuelva a tu puerto, a ver si resiste los temporales y las calmas que me encontraré en estas singladuras; porque estar atracado a ti con los más irrompibles cabos es lo que más tranquilidad me ha dado. Decirte te quiero como la primera travesía es tan emocionante como decírtela en la última, que espero que no la haya.

Buena proa.

jueves, 24 de marzo de 2016

You like the sea...

We all like the sea.

Her, as the sailors call her, for that feminine quality that is attractive much as a woman is.


From land or going for a boat ride, it´s one of the most relaxing images and experiences there is. I admit that I have spent hours on the beach, watching the waves roll in, and I swear that there are no two alike. I´ve seen beaches of white sand, brown sand, gravel and rock, as well as water of every shade of blue and esmerald green.

Although when one is a sailor, it probably changes a lot.

On land you leave behind a big piece of your heart, and the other piece you take with you in order to keep living from that which you yourself have chosen which fills you with passion. You clamber up the boat ladder, always counting the same fifty or so steps (*see note at the end) and the first few days it´s quite difficult to leave behind millions of memories joyful knowing that you will soon to live them out.


When in your cabin, you have the best views and no one to share them with, silence reigns. A silence that is smothered out by the sounds of the engines that are constantly driving the ship towards some distant shores. The squawking of the seagulls becomes more and more faint until it disappears altogether and you, the sea and the memories are left alone. The ship grows distant until it disappears, taking you with it. What a difference it is to see a ship get further and further away when you are on the shore, as to when you experience getting further and further away with it. It looks as though everything else is moving and not you, the one who is on board.

And you look at the perfect line of the horizon… It´s always so far away! Sometimes the sky and the sea seem to be sewed together by the dolphins jumping in and out of the water, as if they were stitches in a great fabric. The dawns are unforgettable, and sailing through the mysterious night… Its is deductive and magical to know that those same dolphins sleep with one eye open, perhaps to take in every detail of our passing, or so my tuition tells me. I often wonder how one must feel in the absolute darkness of a night during a new moon in the middle of the ocean…


For days upon end the only thing that you can see is water all around you, and other ships, transporting sailors, each one with his own history, an moreover, of course the sailing colleagues that move about here and there, diligent to their labour. The working hours are intense depending on the seas. The duty time on the bridge demand your constant concentration which quite often leaves one exhausted. The ship is in your hands. The sensation of handling something so big and powerful must be imposing. Absolute responsibility on the bridge with dozens of apparatus to control, hundreds of buttons to push, a course to maintain and problems to solve.


A well deserved rest comes along by the end of the day. A walk on the deck, a few minutes in the gym, music, movies, books... even sending a few messages (blessed Whatsapp) or sitting down to have a meal and chat with others, helps a lot to make it through the day. Sometimes sitting on the bow, and note the force with which the hull breaks the water mass, feel those drops with saltpeter spits by the bow, smells like the sea and tastes like the wind... And perhaps that very same drop that is resting on the sailor´s face, may one day sweetly become a snowflake sliding down the cheek of the woman who waits on land in the cold winter.

We mustn´t forget that it is often more difficult to sail through life, with its hopes and dreams, memories, loved ones, loathed ones, injustices, joys… that it is to sail the seas. The sailors on board may well have a special sense from afar and in their loneliness to study themselves in the most in-depth manner of their person, and to go deeper into everything else that surrounds him during his stay on land. One time they may have dove in the depths of someone´s soul and may have realized that they were standing the whole time, people of shallow waters; at other times the contrary, deep and active souls.

I believe that very few people have put themselves in the shoes of these people who spend months on end in salty waters. Sailors, soldiers, etc. Hard work yours is… But exciting and precious at the same time. I would like to give thanks to the whole crew who have the arduous task and courage to be away from home for so long.


You are always welcome. We are waiting for you.


And the sailors, with the big desire to meet you.




lunes, 21 de marzo de 2016

Primavera y Día Mundial de la Poesía

Esa nube de agua que se evaporó del mar,
por el que yo navego y no te dejo de amar.

Irá una gota de ella a la montaña,
donde deseo que me sientas cada mañana.

Se convertirá en copo de nieve que caerá en tu mejilla,
y la notarás como el más tierno beso que te doy cada día.





"La poesía no es la flor ni el campo sembrado, es la mala hierba y solitaria, la que se insinúa en las grietas, la que rompe el asfalto."
( @SiMeLaTarareas )



Hoy empieza la primavera además, y la tontería altera. Otra poesía para lectores menos tradicionales:

"Tengo hambre,
mucha hambre.
¡Jo, qué hambre!
Hambre, hambre."


Saludos marineros y marineras, piratas y sirenas.


sábado, 19 de marzo de 2016

Os gusta el mar...

A todos nos gusta el mar.
La mar, como le llaman los marinos, por ese componente femenino que atrae como lo hace una novia.

Desde tierra o dando un paseo en barco es de las estampas y experiencias más relajantes que hay. Reconozco que he pasado horas en la playa viendo llegar las olas a la orilla, y juro que no hay dos iguales. He visto playas de arena blanca, marrón, gravilla y piedras. Y aguas de todos los tonos de azul y verde esmeralda. 

Pero cuando uno es marino la versión debe cambiar mucho. 
En tierra dejas gran parte de tu corazón, y la otra te la llevas para seguir viviendo de aquello que tú mismo elegiste y que te apasiona. Subes la escala del barco, siempre cuentas los mismos cincuenta y tantos peldaños (* ver al final) y los primeros días cuesta muchísimo dejar aparcados un millón de recuerdos con la alegría de que volverás pronto a vivirlos. 

Cuando en tu camarote tienes las mejores vistas, y nadie con quien compartirlas, se hace el silencio. Un silencio apagado por el ruido de las máquinas que constantemente dirigen el buque hacia tierras lejanas. El grito de las gaviotas se va apagando hasta desaparecer y sólo estás tú, la mar y los recuerdos. El barco se aleja hasta desaparecer llevándote con él. Qué diferencia ver alejarse un barco cuando estás en la orilla, a ver cómo te alejas en él, parece que es todo lo demás lo que se mueve y no tú el que estás a bordo.

Y tú miras esa perfecta línea del horizonte... ¡Está siempre tan lejano! A veces cosido cielo y mar por los saltos de los delfines como las puntadas de una costurera. Los amaneceres son inolvidables, y navegar de noche misterioso... Tan seductor y mágico que los mismos delfines duermen con un ojo abierto, intuyo que para no perder detalle de nuestro paso. Me pregunto cómo se siente uno en la oscuridad absoluta de una noche de luna nueva en medio del océano...

Durante días lo único que ves es agua a tu alrededor, y otros barcos, llevando marinos cada uno con su historia, y además, por supuesto, a los compañeros de navegación que andan de aquí para allá atareados con sus labores. Las horas de trabajo son intensas dependiendo de los mares. Las guardias te llevan a una concentración constante que a veces agota. El barco está un tus manos. La sensación de manejar algo tan poderoso y grande debe imponer. Responsabilidad absoluta en el puente de mando con decenas de aparatos que controlar, un centenar de botones que pulsar, rumbo que mantener y problemas que solventar.

El merecido descanso llega también a lo largo del día. Un paseo por cubierta, un rato en el gimnasio, música, cine, libros... enviar unos mensajes (bendito whatsapp) o sentarse a comer y dialogar, ayudan a pasar las horas. A veces sentarse en la proa, y notar la fuerza con que el casco rompe la masa de agua, sentir esas gotas con salitre escupidas por las amuras, huelen a mar y saben a viento... y quizá esa misma gota que se posa en la frente del marino, llegue de forma dulce algún día, a ser un copo de nieve resbalando en la mejilla de la dama que espera en tierra en el frío invierno.

No hay que olvidar que a veces es más difícil navegar por la vida, con sus ilusiones, recuerdos, amores, desamores, injusticias, alegrías... que navegar por los mares. Los marinos a bordo, quizá tengan un sentido especial desde lo lejos en su soledad, para estudiarse a ellos mismos en lo más calado de su persona, y profundizar en los demás que le rodean durante su estancia en tierra. Alguna vez habrán buceado en las profundidades del alma de alguien y se habrán dado cuenta de que hacen pie todo el rato, gente de aguas someras; otras veces lo contrario, almas profundas y atractivas.

Creo que muy poca gente se ha puesto alguna vez en la piel de esta gente que pasa meses entre agua salada. Marinos, soldados, etc. Duro trabajo el vuestro... Pero apasionante y precioso a la vez. Gracias a toda la tripulación de personas que tenéis el durísimo trabajo y el valor de estar tanto tiempo fuera de casa.

Bienvenidos siempre. Os estamos esperando.

Y los marinos, deseosos de encontraros.




miércoles, 16 de marzo de 2016

Sexo... ¿Qué es el sexo? Parte II (para marinos)

Buen día.
Después de la pregunta que dejaba en el aire al final de la primera entrada con este título...

Segun los marinos, según los marinos... ¿Qué es el sexo?

Pues el sexo, según los marinos... debe ser algo similar a lo siguiente:


Para un marino el sexo debe ser la mar más auténtica y entrañable donde navegar, el regresar a tierra y encontrar esperándote en el muelle a esa persona con la que surcar los mares su tesoro más buscado. Y si hay que naufragar y acabar en una isla desierta con ella, lo más soñado... Amarrarse con los mejores cabos y los más emocionantes nudos. Alguien con quien dé gusto compartir el timón de tu vida y te dé el rumbo perfecto e ilusionante hacia el más deseado orgasmo.

lunes, 7 de marzo de 2016

Uno de marineros

Ahí va uno de marineros...



Un marinero y un pirata se encuentran en un bar y se empiezan a contar sus aventuras en los mares. El marinero nota que el pirata tiene una pierna de palo, un gancho en la mano y un parche en el ojo y le pregunta al pirata:

- ¿Y cómo terminaste con esa pierna de palo?

El pirata le responde:

- Estábamos en medio de una tormenta y una ola me tiró al mar, caí entre un montón de tiburones. Mientras mis amigos me subían un tiburón me arrancó la pierna de un mordisco.

- !Guau! - replicó el marinero. - ¿Y qué te pasó en la mano, por qué tienes ese gancho?

- Bien.... - respondió el pirata, - estábamos abordando un barco enemigo y mientras luchábamos con nuestras espadas contra los otros marineros, un enemigo me cortó la mano.

- ¡Increíble!, - dijo el marinero, - ¿Y qué te pasó en el ojo?

- Una paloma que iba pasando y me cayó excremento en el ojo.

- ¿Perdiste el ojo por un excremento de paloma?, - replicó el marinero incrédulamente.

- Bueno..., - dijo el pirata, - era mi primer día con el gancho.


viernes, 20 de noviembre de 2015

El nudo que te ata

Te pasas la vida esperando nuevos aires, hasta que te das cuenta de que eres tú quién tiene que soplar.



Desde qué se inventó el soplar, el que se quema es porque quiere.
(Isabel García López)


Frases y reflexiones sobre amarrar y desamarrar cabos y atar y desatar nudos:
Nada es personal, pero si transferible.


"Tal vez lo más suicida sea decirte la verdad. Preferí callar. A esta hora de la vida es lo mejor"
(Gustavo Cerati, Traición a Sangre)


Si de pronto me olvidas no me busques, ya te haber olvidado.
(Pablo Neruda)


Así que le escribiste un súper mensaje, dime: ¿qué se siente que te haya respondido con un "OK"?
A mí también me dijeron "jamás te haría algo así", y me lo hicieron.


Ella empezó a ignorarlo, él empezó a olvidarla.
(Isaac Navarrete)


Para valorar a una persona hay que fijarse en lo que hace cuando tiene completa libertas para elegir.


No esperes a que me vaya para airear mis defectos, tenemos muchos en común.
Dar la cara por alguien que después deseas partírsela...
Te apuñalan por la espalda y luego preguntan porqué sangras.


Los sabios y los tontos son inofensivos; a los que hay que temer es a los sabios a medias y a los medios tontos.


Algún día simplemente serás un recuerdo para algunas personas. Asegúrate de ser uno bueno.


Los trenes de los sueños y los deseos van al contrario que los de la realidad.


Lo único más importante que tus sueños es lo que haces para que sean reales.


Pero cuidado... La auto-determinación está bien, pero debe matizarse con el auto-control.
Hay personas que por no querer atarse, andan muy desatados...


Por atender a los que están lejos dejas de lado a los que están cerca.


El único hombre que jamás comete errores es el hombre que jamás hace nada.
(Theodore Roosevelt)





Un nudo, por muy fuerte y bien que esté amarrado, siempre tiene una tira por donde se puede empezar a soltar, sin querer, o queriendo.


Características de un buen nudo: fácil de hacer, difícil de que se libere sólo, fácil de deshacer.


Aunque el triunfo te abandone, un error te lastime, una traición te hiera, una ilusión se apague, aunque todo parezca nada, VUELVE A EMPEZAR.



El hombre cae dos, tres, cuatro y más veces en la misma piedra, porque el que la sigue la consigue ojo por diente aunque le lleve la corriente.
@jorgegrivas
(Esta frase si que es personal de mi cosecha)


Nota marinera, copiada de alguien que no recuerdo:
"A veces pienso o digo o escribo cosas que sólo tienen sentido en mi cabeza"
Le tomo la palabra...

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Buena opinión "salao"

Sin comentarios, me quita los míos de la boca.




Opinión de (pego literal):

cazaminas
04/12/2014

Schettino miente usted descaradamente está tirando por tierra la honorabilidad de la marina civil italiana. Usted huyó de su buque como un verdadero cobarde, abandonando al pasaje a su suerte. Cuando un buque se aproxima a una zona complicada o peligrosa para la navegación el Capitán sube al puente con antelación a la recalada a ese punto. Una vez en el puente de mando tiene dos opciones, o relevar al oficial de guardia del mando, o permanecer vigilante y supervisar las maniobras y órdenes que ejecuta el oficial de guardia en el puente de gobierno en ese momento. En cualquier caso es usted responsable de las maniobras que se ejecuten. No entro en la culpabilidad de la naviera que posiblemente haya dado órdenes de acercarse a la costa para hacer show ya que cobraba por subir al puente pero usted es quien manda en su buque después de DIOS y tiene la suficiente autoridad para mandar despejar el puente si lo considera necesario.

sábado, 23 de mayo de 2015

El velero más grande del mundo

He leído esta noticia, y me ha parecido interesante. Aquí os la dejo por si queréis ojearla.

"El velero de lujo más grande del mundo zarpa de Marín"

Enlace:


Lo que me ha parecido sorprendente, quizá fallo del autor de la noticia, es que en uno de los párrafos escribe:
"En total, se realizó una inversión de 40 millones de euros. Porque lo cierto es que el barco está pensado para un público de mediana edad y alto nivel cultural."

Puedo entender que con tantas cifras se le haya ido la cabeza a la palabra "cultural" en vez de lo que considero yo idónea: "económico".
También puedo comprender que el autor del artículo se haya imaginado en la popa del gran velero, al sol del atardecer con un buen refresco, leyendo un buen libro, de ahí que le viniera a la cabeza lo de "cultural".
Lo que no entendería sería que realmente el autor piense que los que tienen alto nivel económico también lo tienen cultural, claro que los hay, pero un calificativo no lleva consigo obligatoriamente el otro. Para qué nos entendamos (y que nadie se ofenda), hay ricos tontos y ricos listos. Y hay pobres también listos y tontos.

Yo ni soy listo ni tonto, ni rico ni pobre, por lo tanto, eliminando la segunda parte de a quien va dirigido el velero, la parte discutida de "cultural" o "económico", y centrándome en la primera, va dirigido a mí, persona de mediana edad, si el promedio de vida son 80 ya me estoy acercando a los 40 (como suena, esto era pare reflexionar solo, no en público, pero bueno, estoy pensando en alto). Así es que... a ver si me doy una vueltecita por los mares en él...


Cambiando de tercio...

Estuve de prácticas en el velero ruso "STS Sedov" una semana, de Huelva a Vigo. Ese buque escuela de 4 mástiles de 63 metros y 117,5 metros de eslora y 14,9 de manga, construido en Alemania en 1.921, que durante 80 años fue el más grande del mundo, iba dirigido a gente de la mar, de los de verdad, de los de pasar frío, limpiar la cubierta y dorar el bronce, tirar de cabos a cualquier hora del día, y de la noche, subir como gatos a lo más alto del mástil... hacer alfombras de esparto en la popa al atardecer... iba dirigido a cadetes de poca edad. Que suerte haber embarcado allí esa semana, pero que suerte también que sólo fuera una semana, hablando en plata, acojona subir al palo...

Saludos.

viernes, 22 de mayo de 2015

A alguno se le ha despresurizado más que la cabina...







Ya tengo el escrito, lo he remitido a la tvmediterraneo, a airnostrum y a la revista aladierno. A ver si os lo puedo poner aquí. Lo he hecho a título personal. No quita que enviemos más. No he podido evitarlo.

(Aida Naya es compañera de carrera y de profesión del que les escribe. Y ha hecho una perfecta contestación a alguien que parece ser "un cualquiera" mientras no demuestre lo contrario a lo que ha demostrado en su artículo. Un aplauso para una buena Capitana que defiende a su tripulación)

 
Leo con estupor el artículo escrito por Vicente Andreu en la revista "Aladierno" Nº 201 del grupo Iberia del mes de mayo de 2015, página 42, titulado "Sin duda".

Y he meditado mucho el hecho de redactar este escrito. Vaya por delante que lo hago a título personal, pero a sabiendas de que seré respaldada en mi opinión por mis compañeros de profesión.

Antes de nada comentar que lo aquí escrito va desde el respeto. Respeto que el autor no demuestra por el colectivo de Marinos Mercantes del mundo. Ni él, ni quien le acepta el artículo para ser publicado. Que tanto delito tiene el mensaje como el mensajero.

Mancillar una profesión del modo en que Vicente Andreu lo hace en unas pocas líneas, de forma desafortunada, es sorprendente. Y muestra de una ignorancia absoluta sobre el gremio. Tenemos una de las profesiones más antiguas, y sin embargo bastante desconocidas. Llevamos y traemos mercancías viviendo a bordo de un barco donde somos una pequeña familia en la que cada uno tiene su papel. Alguno de nosotros es el enfermero de a bordo, y el Capitán el líder que cuida de su tripulación, su barco y sus mercancías. La política de cero alcohol y drogas a bordo es una religión. Ni qué decir tiene que para ser Marino Mercante hay que estar hecho de otra pasta. Hay que pasar más de la mitad de tu vida laboral fuera de casa, lejos de los tuyos, de la cotidianeidad del día a día. Y para ello pasar por la carrera y la extensa formación (obligatoria y con caducidad) para poder ejercer en los diversos tipos de buques. Tampoco tenemos ratas a bordo (por lo menos no en la mayoría de buques), ni escorbuto, casi ni colesterol, puesto que tenemos que pasar un reconocimiento médico sin el cual no hay embarque que valga.

Además no sólo a bordo vivimos los marinos. La amplitud de nuestra formación nos hace capaces para estar presentes en infinidad de puestos de trabajo, repartidos en todo tipo de empresas: Profesores universitarios, Jefes de Mantenimiento, Gestión de Calidad, Estaciones Radiocosteras, Salvamento Marítimo, Astilleros, Sector pesquero y un larguísimo etcétera.

No voy a explicar todas las vicisitudes de la profesión. No habría fin para este escrito.

Quiero pensar que la finalidad del artículo era subrayar la rapidez de un medio de transporte como es el avión, y para ello el autor dejó volar su imaginación de la peor de las maneras posibles: faltando el respeto a todo un colectivo.

Es posible que en uno de esos vuelos en los que Vicente Andreu deja volar su imaginación, vaya acompañado de más de un marino mercante. Somos legión y además se nos reconoce. Nosotros nos reconocemos. Hasta afinando un poco podríamos adivinar quién va a embarcar o quien se va para casa.

Les invito a que echen un vistazo a su alrededor, en su oficina o en su hogar. Más del 90% de lo que ven ha llegado a ustedes por mar. Tanto su coche como su combustible, el ordenador de su mesa, el menaje de su hogar, hasta el zumo que se bebe por las mañanas es muy posible que haya llegado a sus manos a bordo de un barco mercante. Y los marinos han velado para que todo eso llegue en las mejores condiciones. Para eso estamos.

Así que la próxima vez que tome un vuelo, Vicente Andreu, es más que probable que se siente al lado de un Marino Mercante (así, con Mayúsculas). Y espero que al mirar al mar vea esos buques con otros ojos, y que se imagine otras historias. Cada barco lleva tantas historias como tripulantes. Todas ellas dignas del máximo respeto.

Personalmente en nombre de mi gremio de profesionales exijo públicas disculpas tanto por parte de la revista Aladiero, como de Iberia, y por supuesto su autor, Vicente Andreu. Es lo menos que pueden hacer. Todo un colectivo de esta envergadura no merece semejante desprecio y falta de respeto desde uno de sus medios (ni desde ninguno).

Y para terminar quiero añadir que cuando el Sr. Andreu quiera recorrer el mundo en un Oyster de 72 pies, no va a ser suficiente con que lleve a Nicole Kidman a bordo. Necesitará contar con la tripulación preparada y titulada para ello, no vaya a ser que tengamos que rescatarle en medio de una tormenta el resto de marinos, y personal de Salvamento. Si consigue reunir a su tripulación disfrute de su viaje.

Aida Naya
Marino Mercante

 
A mí me gustaba más la época de alcohol, mala vida... y visitar países... Ahora es un rollo.

(Anahí Otero, otra compañera de profesión, la cual da su punto sarcástico al tema, muy bueno, ¿lo entenderá el tal Andreu ese?)


Desde luego, Vicente Andreu, te has lucido.
Que tengais buena navegación.
Saludos

miércoles, 20 de mayo de 2015

¿A qué suenan los barcos?

Mi verdad 

Hay mentiras en los labios 
Hay mentiras en la piel, que dolor 
Hay mentiras, hay amantes 
Que por instantes de placer 
Ponen su vida a temblar 

Hay mentiras compasivas 
Hay mentiras por piedad 
Que no quieren lastimar 
Hay mentiras que nos hieren de verdad 
Ay, ay, ay 

Hay engaños que por años 
Ocultaron la verdad 
Haciendo mucho daño 
Ay, yo me voy a refugiar 
A la tierra de tu amor (mi verdad) 




Tú eres mi amor, mi alegría 
La verdad de mi vida 
Mi bebe que me salta a los brazos de prisa 
Tú eres mi refugio y mi verdad 

Oye, tú eres mi amor, mi alegría 
La verdad de mi vida 
Mi bebe que me calma el alma con risas 
Tú eres mi refugio y mi verdad 

Hay mentira en la mirada 
Hay mentiras en la piel, dibujadas 
Hay mentiras, hay amantes 
Que por instantes de placer 
Ponen su vida a temblar 

Hay doctrinas y oradores 
Dictadores sin piedad 
Que gobiernan sin verdad 
Y hay mentiras en los diarios, en las redes 
Y en el mar, ay ay ay 

Hay engaños que por años 
Ocultaron la verdad 
Hiriendo de dolor 
Ay, yo me voy a refugiar 
Al oasis de tu amor 




Tú eres mi amor, mi alegría 
La verdad de mi vida 
Mi bebe que me salta a los brazos de prisa 
Tú eres mi refugio y mi verdad 

Oye, tú eres mi amor, mi alegría 
La verdad de mi vida 
Mi bebe que me calma el alma con risas 
Tú eres mi refugio y mi verdad 

En un mundo tan irreal 
No sé qué creer 
Y amor sé que tú eres mi verdad, eres mi verdad 
Tú eres la luz que me guía 
Tú eres la voz que me calma 
Tú eres la lluvia de mi alma 
Y eres toda mi verdad 
Tú eres la luz de mi vida 
Tú eres la voz que me calma 
Tú eres la lluvia de mi alma 
Y eres toda mi verdad 
Eres toda mi verdad




Maná y Shakira

lunes, 27 de abril de 2015

Los hijos son como los barcos

Al mirar un navío en el puerto, imaginamos que está en su lugar más seguro, protegido por una fuerte ancla, o amarrado con varios y fuertes cabos.
Sin embargo, sabemos que está allí preparándose, abasteciéndose y alistándose para ser lanzado al mar, cumpliendo con el destino para el cual fue creado, yendo al encuentro de sus propias aventuras y riesgos. 
Dependiendo de lo que la fuerza de la naturaleza le reserve, tendrá que desviar la ruta, trazar otros caminos y buscar otros puertos. 
Pero retornará fortalecido por el conocimiento adquirido, enriquecido por las diferentes culturas recorridas. Y habrá mucha gente esperando feliz en el puerto. 

Así son los HIJOS. Tienen a sus PADRES, o sea el puerto seguro, hasta que se tornan independientes. 
Por más seguridad, protección y manutención que puedan sentir junto sus padres, los hijos nacieron para surcar los mares de la vida, correr sus propios riesgos y vivir sus propias aventuras. 
Cierto es que llevarán consigo los ejemplos adquiridos, los conocimientos obtenidos en el colegio, pero lo más importante estará en el interior de cada uno: 
LA CAPACIDAD DE SABER SER FELIZ 
Sabemos que no existe felicidad inmediata, que no es algo que se guarda en un escondite para ser dada o transmitida a alguien.

El lugar más seguro para el navío es el puerto. Pero no fué construído para permanecer allí. 
Los padres piensan que serán el puerto seguro de los hijos, pero no pueden olvidarse de que deben de prepararlos para navegar mar adentro y encontrar su propio lugar, donde se sientan seguros, con la certeza que deberá ser, en otro tiempo, un puerto para otros seres (los nietos). 
Nadie puede trazar el destino de los hijos, lo que sí podemos hacer es tomar conciencia y procurar que lleven en su equipaje ciertos VALORES como: 
HUMILDAD, SOLIDARIDAD, HONESTIDAD, DISCIPLINA, GRATITUD Y GENEROSIDAD. 

Los hijos nacen de los padres, pero deben convertirse en CIUDADANOS DEL MUNDO. Los padres pueden querer que haya siempre una sonrisa en los hijos, pero no pueden sonreír por ellos. Pueden desear su felicidad, pero no pueden ser felices por ellos. 
LA FELICIDAD CONSISTE EN TENER UN IDEAL PARA BUSCAR Y LA CERTEZA DE ESTAR DANDO PASOS FIRMES EN EL CAMINO DE ESE LOGRO.

Los padres no deben seguir los pasos de los hijos y los hijos nunca deben descansar en los pasos que los padres alcanzaron. Los hijos deben seguir desde el puerto a donde sus padres llegaron y como los navíos, partir en busca de sus propias conquistas y aventuras. 
Para ello, requieren ser preparados y amados, con la certeza de que: 
“QUIEN AMA EDUCA”. 

¡Cuán difícil es soltar las amarras y dejar partir al navío!…
Sin embargo, el regalo de amor más grande que puede dar un padre es la autonomía.