domingo, 14 de enero de 2018
"¡Mamá, me voy!
sábado, 7 de octubre de 2017
Conversaciones "radiocosteras" (1)
miércoles, 16 de noviembre de 2016
Las hijas son de los padres
Me gusta compartir opiniones, reflexiones, ideas... que voy leyendo. Si a ti también te gusta, genial.
10 cosas que una niña necesita que su papá sepa para ser una mujer fuerte
Las pequeñas aman a sus padres, creen que es un héroe capaz de hacer cualquier cosa. Pero a veces cuando son pequeñas no son capaces de decir las cosas que quisieran. Para que esa pequeña crezca como una mujer fuerte, necesita ciertas cosas de su padre.
Así que, para todos los padres de niñas pequeñas que aún no son lo suficientemente grandes para pedirle lo que necesitan, aquí un lista de las cosas que quisiéramos que supieras:
1. La manera en que me ames es como me amaré a mí misma
2. Pregúntame cómo me siento y escucha mi respuesta, necesito saber que me valoras antes de comprender mi verdadero valor
3. Estoy aprendiendo cómo debería ser tratada por como tratas a mi madre, estés o no casado con ella
4. Puedo sentir que estás enfadado conmigo aunque no lo entienda, así que háblame
5. Cuando tu tono es gentil, comprendo lo que me dices de mejor manera
6. Si me enseñas a sentirme segura cuando estoy contigo, sabré como cuidarme mejor de aquellos hombres que son peligrosos
7. Enséñame a amar las artes, la ciencia y la naturaleza; y aprenderé que el intelecto es más importante que mi talla de ropa
8. Si demuestras ternura, aprenderé a aceptar mi vulnerabilidad en vez de tenerle miedo
9. Cuando me dejes ayudarte a arreglar el coche y pintar la casa, creeré que puedo hacer cualquier cosa que un hombre pueda hacer
10. Abrázame, cógeme y bésame de todas las formas buenas y puras que un padre puede hacer. Necesito comprender lo que el amor saludable significa
http://corazon.pe/estilo-de-vida/familia-y-hogar/10-cosas-que-una-nina-necesita-que-su-papa-sepa-para-ser-una-mujer-fuerte-noticia-952892
viernes, 21 de octubre de 2016
Conjugación del verbo dialogar
domingo, 1 de mayo de 2016
Frases muchas, madres... Madre sólo hay una
martes, 8 de marzo de 2016
Día internacional de... MI MADRE
domingo, 6 de marzo de 2016
Frases simpáticas de madres
domingo, 22 de noviembre de 2015
viernes, 20 de noviembre de 2015
Los niños son inocentes
domingo, 15 de noviembre de 2015
lunes, 27 de abril de 2015
Los hijos son como los barcos
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Querido hijo, querida hija
sábado, 22 de noviembre de 2014
Queridos padres
De una maestra a los padres: sobre ESE niño que pega, interrumpe e influencia a tu niño
Hace unos días llegó a mis manos este artículo, escrito por Amy Murray, la directora de educación infantil en la Calgary French & International School en Canada. Me tocó muy de cerca. Ese niño, el que pega, el que interrumpe, el que molesta… es, muchas veces, alguno de mis hijos. Ojalá sus maestros hubieran tenido la mirada de la maestra que escribió esta carta.

Queridos padres:
Lo sé. Estáis preocupados. Cada día, vuestro hijo llega con una historia sobre ESE niño. El que está siempre golpeando, empujando, pellizcando, molestando, quizás incluso mordiendo a otros niños. El que siempre va de mi mano en la fila. El que tiene un lugar especial en la alfombra, y a veces se sienta en una silla en vez de en el suelo. El que tuvo que dejar de jugar con bloques porque los bloques no son para lanzar. El que se subió a la valla del patio en el momento exacto en el que yo le decía que parara. El que tiró la leche de su compañero al suelo en un arranque de rabia. A propósito. Mientras yo le miraba. Y luego, cuando le pedí que lo limpiara, vació la caja de pañuelos ENTERA. A propósito. Mientras yo le miraba. El que soltó la más terrible palabrota en la clase de gimnasia.
Os preocupa que ESE niño desmerezca el aprendizaje de vuestro hijo. Os preocupa que absorba mucho de mi tiempo y energía, y que vuestro hijo salga perdiendo. Os preocupa que algún día le haga daño a alguien. Os preocupa que este “alguien” pudiera ser vuestro hijo. Os preocupa que vuestro hijo empiece a usar la agresión para conseguir lo que quiere. Os preocupa que vuestro hijo empeore sus resultados porque quizás yo no me dé cuenta de que le cuesta sujetar el lápiz. Lo sé.
Vuestro hijo, este año, en esta clase, a su edad, no es ESE chico. Vuestro hijo no es perfecto pero suele seguir las reglas. Es capaz de compartir los juguetes sin pelear. No lanza muebles. Levanta la mano para hablar. Trabaja cuando es la hora de trabajar y juega cuando es la hora de jugar. Se puede confiar en que vaya directamente al baño y regrese sin engaños. Cree que las peores palabrotas son “estúpido” y “tonto”. Lo sé.
Fijaos, me preocupo todo el tiempo. Sobre TODOS ellos. Me preocupo por las dificultades de vuestro hijo con el lápiz, por cómo lee las letras otro, por la timidez de esa chiquitina, y porque hay otro que lleva siempre la caja del desayuno vacía. Me preocupa que la chaqueta de Gavin no abrigue lo suficiente, y porque el padre de Talitha le grita por dibujar la B del revés. La mayoría de mis desplazamientos en coche y duchas las dedico a estas preocupaciones.
Pero, lo sé, quereis hablar sobre ESE niño. Porque la B invertida de Talitha no le va a poner un ojo morado a vuestro hijo.
Yo también quiero hablar de ESE niño, pero hay muchas cosas que no puedo contaros.
No puedo contaros que le adoptaron en un orfanato a los 18 meses.
No os puede decir que está haciendo una dieta para descartar alergias alimentarias, y que tiene hambre TODO EL TIEMPO.
No os puedo contar que sus padres están en medio de un horrendo divorcio, y que está viviendo con su abuela.
No puedo contaros que empieza a preocuparme que la abuela beba…
No te puedo contar que la medicación para el asma le agita.
No puedo contaros que su madre es monoparental, y por esto entra en el colegio cuando abre la acogida matinal y se queda hasta la acogida vespertina, y después el viaje hasta casa les lleva 40 minutos y por esto duerme menos que muchos adultos.
No puedo contaros que ha sido testigo de violencia doméstica.
De acuerdo, decís, entendeis que no puedo compartir información personal o familiar. Sólo queréis saber qué estoy HACIENDO al respecto de su comportamiento.
Me encantaría decíroslo. Pero no puedo.
No puedo contaros que va a logopedia, que han descubierto un retraso severo del lenguaje y que los terapeutas piensan que las agresiones tienen que ver con la frustración por no ser capaz de comunicarse.
No puedo contaros que me veo con sus padres CADA semana, y que ambos habitualmente lloran en estas reuniones.
No puedo contaros que el niño y yo tenemos una señal secreta con las manos para que me diga cuando necesita sentarse solo un rato.
No puedo deciros que pasa el descanso acurrucado en mi regazo porque “me hace sentir mejor oír tu corazón, señu”.
No puedo contaros que he estado rastreando meticulosamente sus incidentes agresivos durante 3 meses, y que se han reducido de 5 incidentes al día, a 5 por semana.
No puedo contaros que la secretaria del colegio ha aceptado que le mande a su despacho a “ayudarla” cuando me doy cuenta de que necesita un cambio de escenario.
No puedo contaros que me he puesto de pie en una reunión de docentes y que, con lágrimas en mis ojos, les he ROGADO a mis compañeros que le echen un vistazo extra, que sean amables aunque se sientan frustrados de que haya vuelto a pinchar a alguien, y esta vez, JUSTO DELANTE DE UN PROFESOR.
El asunto es que hay TANTAS COSAS que no puedo contaros sobre ESE niño. Ni siquiera lo bueno.
No puedo contaros que su trabajo en el aula es regar las plantas y que lloró con el corazón roto cuando una de las plantas no sobrevivió a las vacaciones de Navidad.
No puedo contaros que despide a su hermanita con un beso cada mañana, y le susurra “eres la luz de mi vida”, antes de que mamá se aleje con el carrito.
No puedo contaros que sabe más sobre tormentas que muchos meteorólogos.
No puedo contaros que a menudo se ofrece para sacar punta a los lápices durante el recreo.
No puedo contaros que estruja al pelo de su mejor amiga en el descanso.
No puedo contaros que, cuando algún compañero llora, cruza el aula para ir a buscar su cuento favorito desde el rincón de las historias.
El asunto es, queridos padres, que solo puedo hablaros de VUESTRO hijo. Así, lo que os puedo decir es esto:
Si nunca, en cualquier momento, VUESTRO hijo se convierte en ESE niño…
No compartiré vuestros asuntos personales con otros padres de la clase.
Me comunicaré con vosotros con frecuencia, y con amabilidad.
Me aseguraré de que haya pañuelos cerca en nuestras reuniones, y si me dejais, os sujetaré la mano mientras lloráis.
Defenderé que vuestro hijo y vuestra familia reciban los servicios especializados de mayor calidad, y cooperaré con estos profesionales en la mayor medida posible.
Me aseguraré de que vuestro hijo reciba amor y mimos extras cuando más lo necesite.
Seré la voz de vuestro hijo en la comunidad escolar.
Seguiré, pase lo que pase, buscando y descubriendo, todas las cosas buenas, asombrosas, especiales y maravillosas de vuestro hijo.
Os recordaré a él y a VOSOTROS de estas cosas buenas asombrosas especiales maravillosas, una y otra vez.
Y cuando otro padre se acerque, con quejas sobre VUESTRO hijo…
Le contaré esto, una y otra vez.
Con mucho cariño,
La maestra.
jueves, 19 de junio de 2014
Si tuviera una hija - Sarah Kay
| Si tuviera una hija, en vez de mamá le diría que me llamara “Punto B”, porque de esa manera sabría que no importa lo que pase, al menos, siempre podría encontrar su camino hacia mí. Si tuviera una hija le pintaría los sistemas solares en las palmas de sus manos, para que tenga que aprender primero todo el universo antes que pueda decir, “Oh, conozco eso como la palma de mi mano”. Y ella va a aprender que esta vida te golpeará duro en la cara, esperará que te repongas sólo para patearte el estómago después. Pero quedarte sin aire es la única forma de recordarle a tus pulmones lo mucho que les gusta el sabor del aire, y que hay heridas que no pueden curarse con tiritas o poesía. Entonces cuando ella comprenda que la Mujer Maravilla no vendrá, me aseguraré que sepa que no tiene que llevar la capa ella sola porque no importa cuan ancho extiendas tus dedos, tus manos siempre serán muy pequeñas para abarcar todo el dolor que quieres curar. Créanme, lo he intentado. “Y, corazón mío”, voy a decirle, no lleves la nariz tan levantada en el aire. Conozco ese truco; lo hice millones de veces. Sólo estás oliendo el humo para poder seguir el camino de regreso a una casa en llamas, para poder encontrar al chico que perdió todo en el fuego para ver si puedes salvarlo. O bien encontrar al chico que comenzó el incendio, para ver si puedes cambiarlo. Pero sé que ella lo hará de todos modos, por eso siempre tendré cerca una ración extra de chocolate y botas de lluvia, porque no hay angustia que el chocolate no pueda curar. Bueno si, hay algunas angustias que el chocolate no puede curar. Pero para eso están las botas de lluvia. Porque si la dejas, la lluvia se lo lleva todo. Quiero que ella mire el mundo a través del fondo de vidrio de un barco, que a través de un microscopio mire las galaxias que existen en ese puntito que es la mente humana porque esa es la forma en que mi mamá me enseñó que habrá días como esté y días como aquel. Días en que abres tus manos para atrapar y terminas sólo con moratones y ampollas en los dedos; Días en que sales de la cabina telefónica y tratas de volar y las mismas personas que quieres salvar son los que están pisando tu capa; Días en que tus botas se llenarán de agua, y estarás desilusionada hasta las rodillas. Y serán precisamente esos días en los que tendrás más razones para dar las gracias. Porque no hay nada más hermoso que la forma en que el océano se niega a dejar de besar la costa, no importa cuántas veces se aleja. Pondrás tu viento en ganar algo, en perder algo. Pondrás tu estrella en comenzar una y otra vez. Y no importa cuántas minas estallen en un minuto, asegúrate que tu mente aterrice en la belleza de este raro lugar llamado vida. Y sí, sí, en una escala de uno a exceso de confianza, soy bastante ingenua. Pero quiero que ella sepa que este mundo está hecho de azúcar. Puede derrumbarse fácilmente, pero no tengas miedo de sacar la lengua y saborearlo. “Cariño”, voy a decirle, “recuerda que tu mamá se preocupa y tu papá es un luchador, y tú eres la niña con manos pequeñas y ojos grandes quien nunca se cansa de pedir más”. Recuerda que las cosas buenas vienen de a tres, y las cosas malas también. Y siempre discúlpate cuando hayas hecho algo mal. Pero nunca te disculpes por la forma en que tus ojos se niegan dejar de brillar. Tu voz es pequeña, pero nunca dejes de cantar. Y cuando finalmente la tristeza te embargue, cuando el odio y la guerra se deslicen bajo tu puerta y te ofrezcan folletos en las esquinas de cinismo y derrota, les dices, sin dejar de sonreír: “Deberíais conocer a mi Madre.” |
jueves, 12 de junio de 2014
Mensaje de los maestros a algunos padres y a algunas madres
| A menudo se habla de las deficiencias del sistema educativo, pero los docentes también tienen verdades que muchas veces deben callar. 88% de los maestros desearía decirles a los padres: “A su hijo le faltan más límites en casa”. 84% de los maestros desearía decirles a los padres: “En su casa no hay suficiente diálogo. Sólo 15 minutos por día marcarían la diferencia”. 85% de los maestros desearía decirles a los padres: “¡No deje tantas horas a su hijo frente al televisor!”. 83% de los maestros desearía decirles a los padres: “Disfruto mucho de sus trabajos, pero es su hijo quien debe realizar la tarea”. 79% de los maestros desearía decirles a los padres: “No se queje de que su hijo está sobrecargado. Si no estudia ahora ¿cuándo lo hará?”. 77% de los maestros desearía decirles a los padres: “Cuando yo era chico y hacía algo mal, mis padres me retaban a mi. No se ponían a criticar al maestro”. 74% de los maestros desearía decirles a los padres: “Si usted enseñase buenos modales en su casa, mi trabajo sería mas sencillo”. 72% de los maestros desearía decirles a los padres: “Por favor, que su hijo se bañe antes de venir al colegio”. 63% de los maestros desearía decirles a los padres: “¿Por qué tengo que hacer reuniones de padres en mi tiempo libre si usted no se molesta en venir?”. Otra cosita mas… (afirmaciones interesantes expresadas por los docentes): No sobrecargue a su hijo de actividades extra curriculares. Eso va en contra de su rendimiento. Las capacidades de su hijo son inferiores a lo que usted cree. ¿Usted quiere a su hijo? Déle más cariño en la familia. Aunque su hijo parezca grande, todavía lo necesita. Los padres son los primeros educadores y no pueden delegar esa responsabilidad en terceros. ¡OCÚPESE DE SUS HIJOS! Nota marinera: Esta información me ha llegado al correo electrónico de parte de un profesor; no puedo citar las fuentes de la información porque así me ha llegado y no la sé, pero lo comparto porque me parece bastante real y coherente. Saludos Profesora al comienzo del curso y al finalizarlo: |
























