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miércoles, 23 de noviembre de 2022

Las tres ollas

     Un día una mujer joven se acercó a su padre y tristemente le dijo:

— Papá ¡estoy tan cansada de todo! tengo muchos problemas en el trabajo, en mi vida personal y ya no tengo fuerzas... ¿qué puedo hacer?


Su padre le respondió:

— Deja que te enseñe algo...


    Puso en el fogón tres ollas con agua y trajo una zanahoria, un huevo y café. Luego puso un ingrediente en cada uno de los tres recipientes. Al cabo de algunos minutos apagó el fogón y le preguntó a su hija:

— ¿Qué ha pasado con lo que puse en el agua?

— Pues, la zanahoria se coció, el huevo también. El café se disolvió — respondió la chica.

— Así es, — respondió el padre, — pero si lo vemos más profundamente nos damos cuenta de que la zanahoria, que era tan fuerte se hizo blanda y flexible. El huevo que parecía tan frágil y delicado se volvió duro. Su aspecto es el mismo, pero interiormente cambiaron, cada uno a su manera bajo una misma situación: el agua hirviendo. Lo mismo ocurre con las personas: los que parecen fuertes pueden resultar siendo los más débiles y aquellos que parecen más indefensos y delicados se vuelven duros y rígidos...

— Vale pero ¿y el café? — preguntó curiosa la hija.

— Ah, pues el café es lo más interesante. Se disolvió completamente en el ambiente hostil y lo cambió, hizo del agua hirviente una bebida deliciosa y aromática. Hay personas que al entender que no pueden salir de determinada situación, deciden cambiarla y convertirla en algo positivo, poniéndose a disposición su conocimiento y a sí mismas para hacer de eso algo mejor. Es elección de cada uno en qué quiere convertirse tras pasar por una situación difícil.


(Reflexión que guardé hace años, ni recuerdo donde la vi o encontré, pero que vale la pena ojear de vez en cuando y de cuando en vez)


martes, 28 de octubre de 2014

Mi amigo y yo

MI "AMIGO" Y YO

(Curiosa reflexión que os "pego" navegantes, espero que os guste)

Tal vez el título de este ARTÍCULO es irónico para muchos y muy adecuado para otros pero, literalmente, voy a contarles algo con respecto a un gran amigo, que me acompañó la mayor parte de mi vida. Desde que tengo uso de razón, ha estado junto a mí en todos mis momentos, buenos y malos, sin faltar uno y me ha dado la posibilidad de experimentar un sin fin de sentimientos que yo misma no sabía que tenía.

Aún cuando, no tiene cuerpo físico, su presencia en mi vida ha sido tan determinante, que no puedo ni imaginar, qué rumbo habría tenido mi vida de no haberlo conocido. 
Les estoy hablando del MIEDO.

Muchas personas se resisten a aceptar que lo sienten y tal vez ese sea el error más grave, el no reconocerlo lo fortalece, no se puede vencer a un enemigo que no se conoce que existe. Sin embargo para todos aquellos que sí lo reconocemos, la batalla aún es cuesta arriba para superarlo, pero SÍ SE PUEDE.

Inicialmente deberíamos definirlo, ¿Qué es el Miedo?, es una pregunta que aún me hago mientras escribo, muchos autores han definido este concepto y todas son respuesta válidas y muy académicas; pero más alla de eso, creo que es importante que definas TU MIEDO, ¿Qué es para ti?, ¿Es algo que te ocurre o que creas?, ¿Es real o imaginario?. El miedo está dentro de la categoría de las emociones, el Dr. W. Dyer, lo describe como una Zona Errónea, razón por la cual pudiera pensarse que es un sentimiento negativo y, de hecho, para muchos lo es, incluso yo misma así lo creía.

Mi miedo es lo que me paraliza, a veces es como un tranquilizante, porque me impide meterme en problemas, pero a veces me lleva a abandonar mis ideas y detenerme ante mis metas. 

Aún así y a pesar de mi éxito, yo continuaba teniendo miedo. Siendo así me empeñé en determinar qué lo producía, ¿Una situación? ¿Una persona?, tal vez un momento del mes, del año, etc. Durante mucho tiempo lo atribuí a una situación en particular, por ejemplo, si no tengo dinero, temo no pagar las cuentas, si mi pareja no está conmigo temo que no me quiera, si no me caso a determinada edad no me casaré nunca y la lista sigue y es infinita. Después de mucho meditar y leer infinidad de libros y artículos sobre el tema, definí que mi miedo, venía de hecho de MI, yo lo producía, sin importar si la situación era agradable o desagradable, si estaba feliz, temía que se me acabara la felicidad, si estaba triste el temor era que las cosas se pusieran peor aún, a estas alturas esto se me estaba convirtiendo en terror.

Cuando estuve realmente consiente del efecto que esto tenía en mi vida, ya que las cosas empezaron a salirme muy mal, debía lidiar con las consecuencias físicas de mi "amigo" en mi vida.

Soporté un sin fin de malas decisiones, malas parejas, malos trabajos y malas relaciones familiares antes de aterrizar en mi realidad: YO HABÍA PRODUCIDO TODAS ESAS CONDICIONES EN MI VIDA.

Una vez que lo acepté, lo cual me llevó años, comencé a pensar cómo podía resolverlo, ¿Qué podía hacer yo para liberarme de eso? Las respuestas no vinieron de una vez, pero como dice el Dr. Wayne Dyer, me conecté con el propósito de mi vida y respiré. Sin ser poseedora de grandes verdades y en respeto a todos los maestros universales que han hablado de este tema, esta es mi fórmula:

Reconoce que tienes MIEDO: 
Es tal vez lo más difícil, el reconocimiento es el paso # 1, una vez que lo reconoces, cierra tus ojos y medita en él, siéntelo, ¿Dónde los sientes? ¿En el Estómago? ¿En las Piernas o como una sensación en todo el cuerpo? Cuando lo identifiques, disponte a bendecirlo, así como lo oyes, bendícelo en el nombre de Jesús o de acuerdo a tu creencia religiosa y déjalo salir. Esto te libera, te calma y aún cuando no lo creas es un paso enorme.

Busca la Causa: 
El segundo paso puede que te lleve mucho tiempo, o como a mí que me tomó 5 minutos, no importa, tómate tu tiempo y define esa causa o causas que pueden ser las culpables de todos esos efectos que te han perseguido por años. Por muchos años, pensé que la causa de mis miedos eran mis padres, mis parejas, mis compañeros de trabajo; todos menos yo, ya que era más cómodo culpar a alguien más de esto o de aquello que estaba mal en mi vida. No caigas en esa trampa y reconoce la verdadera causa: la forma como tomas los acontecimientos en tu vida. Nadie te obliga a tomar decisiones, el libre albedrío es una realidad y no hay necesidad de culpar a nadie más por tus resultados negativos. Recuerda que cada causa tiene un efecto y estos estarán presentes a lo largo de tu vida, hasta que tu digas BASTA.

Toma una DECISIÓN: 
Creo que este es otro punto álgido del proceso, muchos realizamos los dos pasos anteriores y nunca tomamos la decisión de cambiar, no sabemos si por más MIEDO a lo desconocido o por simple pereza mental, pero así sucede: Si nos imaginamos que somos una fuente de energía del universo, con todos los componente que hacen posible que el sol salga, una flor abra cada mañana y las aves vuelen, te darás cuenta de que PUEDES HACER CUALQUIER COSA QUE TE PROPONGAS.

Actúa: 
Escribe, mueve, habla, haz ejercicio, busca tus respuestas, pero activa la corriente divina, aquella que nació contigo cuando fuiste concebido, la gota de Dios que hay en tu mente, la razón y el propósito por el cual estas aquí. Si es un trabajo, busca un trabajo que te satisfaga, si es una mejor relación de pareja, habla con tu pareja y dile lo que te molesta, aquello que anhelas tener y El o Ella no te dan, busca la forma de conectar tus acciones con tus deseos mas profundos.

Incomódate: 
Todo cambio produce no sólo un grado de resistencia, sino que te va a incomodar y debes estar dispuesto a pasar esas incomodidades. Lo que viene después sólo va a ser satisfacción para ti. No hay forma de que algo negativo salga después de estos pasos. Así que disponte a pensar que por incómodo(a) que te sientas vale la pena intentarlo si vas a disfrutar de una vida plena y acorde a tus expectativas.

Mantente Firme: 
Has vivido con el miedo por mucho tiempo; para algunos es cuestión de 5 minutos liberarse de él, para otros no. Ten paciencia contigo mismo y disponte a esperar el tiempo que sea necesario para lograr tus metas.

Convéncete de que puedes ser FELIZ: 
Tener una vida feliz, también da miedo y produce efectos en tu vida, cuando te llegue la felicidad no dudes de ella y disfrútala y finalmente DA GRACIAS en todo momento, por todas las cosas, incluso porque te conectaste con esta escritura y por el efecto que va a tener en tu vida.

Vence tus miedos. Atrévete:
http://youtu.be/3YOaOEl1-FM

martes, 21 de octubre de 2014

La inteligencia emocional

Supongamos que trabajas en un lugar donde hay mucha gente inteligente.
Imagínate que todos tus compañeros de trabajo son personas brillantes, personas que saben hacer su trabajo, que son muy profesionales, que tienen la preparación y las habilidades necesarias para hacer bien, o muy bien su trabajo.
En estas circunstancias ¿Que es lo que marca la diferencia? ¿Que es lo que hace que algunos consigan y mantengan mejores resultados personales y profesionales de forma continuada?
La Inteligencia Emocional.

Tu nivel de Inteligencia Emocional efectiva predice como te va a ir en la vida y en tu desarrollo profesional (sea lo que sea a lo que te dediques y lo que hagas).

La buena noticia es que el Coeficiente Emocional (EQ) no es algo fijo, es algo que se puede aumentar con el tiempo y el entrenamiento necesarios.

Recientemente Daniel Goleman, el psicólogo y periodista que mas ha contribuido al desarrollo, divulgación y aplicación de la Inteligencia Emocional, habló en el Huffington Post de una serie de características de las personas emocionalmente inteligentes. Nos dio una serie de “pistas” para identificar personas con un EQ alto (que a su vez nos pueden servir a nosotros mismos como referencia para entrenar nuestra IE).


8 CARACTERÍSTICAS de las personas emocionalmente inteligentes
PERSONAS CON UNA ALTO EQ:

1. SON PERSONAS QUE SE INTERESAN POR LAS OTRAS PERSONAS
(y lo hacen de forma genuina, no por interés personal)

Cuando te presentan a alguien, ¿le haces muchas preguntas?, 
¿escuchas realmente con atención sus respuestas?

Las personas con un alto EQ tienden a prestar atención a los demás, a “quererlos entender”, personas que sintonizan y perciben bien las emociones y necesidades de los demás gracias a que los demás y sus estados emocionales son algo por lo que se interesan naturalmente.

Como resultado son personas que saben escuchar.

Esto las transforma en personas altamente empáticas que muchas veces se adelantan a las necesidades de los demás porque sienten/intuyen sus necesidades o motivos.

2. SON PERSONAS CONSCIENTES DE SI MISMAS

Son personas que se conocen bien a si mismas. Que atienden y entienden sus emociones y son conscientes de sus patrones habituales de acción-reacción.

Además también son muy conscientes de sus límites, de sus fortalezas y debilidades, de hasta dónde son capaces de llegar y hasta dónde no.

Esto les permite ajustarse y trabajar desde ese marco de referencia, respetando sus límites, pero invirtiendo sus fortalezas y sus habilidades de forma inteligente y estratégica.

Por ejemplo, si sabes que a primera hora de la mañana es cuando estás con la cabeza mas despejada para hacer según que tipo de tareas, si sabes que hacia última hora de la tarde ya estas cansado y estas un poco gruñón, o si eres consciente que determinadas situaciones te cuestan; actuarás en consecuencia para dar lo mejor en cada momento y para responder de forma consciente en lugar de reaccionar, y así sacar el mayor partido de ti mismo/a.

3. SON PERSONAS QUE SABEN PRESTAR ATENCIÓN


Como dice Arianna Huffington, “no puedes hacer buenas conexiones entre ideas si estas distraído”.

La habilidad de permanecer focalizado en una tarea, y que no se te lleven los mensajes y los tweeds, predice tu capacidad de terminar el trabajo, de que el trabajo esté hecho con la calidad suficiente y de conseguir lo que te propones.

Además la capacidad de prestar atención también predice el tipo de relaciones personales que tendrás, y si serás capaz de mantener relaciones personales duraderas y de valor.

Y esto es así por 2 razones:

Si prestas de verdad atención a alguien cuando está hablando contigo vas a conocer mucho más a esa persona.
A las personas nos gusta que nos presten atención. Sentirnos escuchados nos hace sentir bien, y eso refuerza la relación en positivo.
Y por supuesto si construyes buenas relaciones personales, si eres capaz de acabar el trabajo que estás haciendo, y además lo haces con la calidad que te permite el hecho de haber prestado atención a lo que estabas haciendo; es muy probable que todo eso redunde en un beneficio profesional a medio y largo plazo.

4. SON PERSONAS QUE SABEN DECIR “NO”

Las personas con un alto EQ son personas que saben evitar malos hábitos, hábitos no saludables. Son personas que son disciplinadas, que se respetan a si mismas y que saben decir “No” a lo que saben que no es bueno, no es conveniente o no les favorece.

Son personas que ante una situación difícil en lugar de ceder a las circunstancias y escudarse en escusas, pueden plantarse (a veces ante si mismos) y decir: “No, hasta aquí.”, y saben hacerlo en el momento adecuado y de la forma adecuada.

5. SON PERSONAS QUE SABEN PERFECTAMENTE LO QUE LES SACA DE SUS CASILLAS

Son personas que son conscientes de sus reacciones emocionales, que se conocen y saben evitar ciertas situaciones que saben que es muy probable que los lleven a reproducir ciertos patrones.

No reprimen sus emociones, si no que las observan y así se conocen a si mismos emocionalmente, y por tanto son capaces de “navegar sus emociones” con agilidad y acierto.

6. SON PERSONAS QUE ESCUCHAN Y CONFIAN EN SU INTUICIÓN

Escuchar la voz interior sólo es posible cuando no gritan tus emociones.

Por otro lado esa “voz interior” muchas veces es mucho más sabia e inteligente que el razonamiento consciente propiamente dicho.

Tu te puedes contar mil historias para justificar una decisión o una situación determinada, pero tu intuición raramente te mentirá. Porque tu intuición esta conectada con todo aquello que no sabes que sabes (que es mucho más de lo que sabes que sabes).

Parte de tener una IE desarrollada consiste en ser capaz de acallar la emoción y la razón, y prestar atención a la sabiduría profunda de la intuición.

7. SON PERSONAS QUE SABEN CALMAR Y ANIMAR a LOS DEMÁS


Son personas que suelen tener la palabra justa, el gesto adecuado para calmar o animar a los demás.

Y esto es así por 2 razones:

Están conectados y entienden las emociones y razones de los demás, lo cual les permite decir y hacer lo adecuado para calmar o animar a la otra persona.
Porque saben tomar la distancia emocional necesaria del presente inmediato para poder relativizar y observar otras alternativas.

8. SON PERSONAS DE OPTIMISMO ACTIVO


Son personas que ante una situación amenazadora o unas circunstancias difíciles pueden darse cuenta de 3 cosas:

- Esto no siempre será así. Se puede cambiar y de hecho lo mas probable es que cambie.
- No todo está mal, hay algo que no está bien o que no ha salido bien, pero hay otras cosas que sí funcionan o que sí hemos hecho bien.
- Seguro que podemos hacer algo al respecto, seguro que tenemos alguna alternativa para cambiar o mejorar la situación.
Dándose cuenta de estas 3 cosas es mucho mas fácil enfocarse en la posibilidad y en lo bueno, y salir del secuestro emocional que provoca el pesimismo.



Si “puntuáis” alto en 5 o mas de estas características es muy probable que tengáis un nivel de EQ alto.

Una advertencia: normalmente solemos sobreestimarnos en este tipo de características personales, así que lo mejor es que le preguntes a alguien de confianza como te puntuaría en estos ítems ;-)

viernes, 13 de diciembre de 2013

El famoso TDHA no existe

Joseph Knobel: Me llegan a esta consulta unos padres que me traen a su niño… con un diagnóstico ya hecho: “El niño tiene TDAH”, me dicen.

Sí, el famoso trastorno por déficit de atención e hiperactividad, ¿no?
¿Y quién lo ha diagnosticado? ¡Un profesor de la escuela! Y los padres lo aceptan: es tan consolador colocar una etiqueta… Pero yo juego un rato con ese niño, y… ¡es capaz de pasar 45 minutos poniendo en equilibrio una jirafita de madera, concentrado!

¿Conclusión?
¡El famoso TDHA no existe! Ese niño intenta llamar la atención de sus padres por algo, está inquieto… ¡y ese algo es lo que hay que desvelar! ¡Y no drogarle para calmarle!

¿Dice que el TDHA no existe?
Eso digo. A ese niño, los neuropsiquiatras le recetan la “pastillita de portarse bien”, como la llamamos… ¡y todos contentos! Fatal.

¿Qué pastillita es esa?
Metilfenidato, una droga que calma al niño. Bueno… le atonta. Y crea dependencia. Y quita el apetito. Y retrasa el crecimiento… Y… y cosas peores. ¡Eso no es curar!

¿Qué alternativa propone?
Psicoterapia: es más lenta, sí, ¡pero más segura! ¡Las prisas están matándonos!

¿Qué cree que aconsejaría tío Freud?
Nos diría: “Este niño, pobre, necesita ser escuchado”. Sí: ¡escucha a tus hijos! Regálales tu tiempo, y no móviles, ordenadores, televisores o videojuegos… Con todo eso… ¡y luego queremos que se concentren!

¿Algún otro consejo de oro a padres?
Con tus hijos, ¡juega! A tus hijos, ¡ponles límites! Y enséñales a esperar. O ellos se buscarán otros juegos, ellos se buscarán otros límites… Y serán impacientes con todo.

Tomo nota, señor Freud.
Veo padres dando iPad al chiquillo para que “no moleste” mientras llega la paella… ¡Ejerce de padre! Si te desprestigias como padre y desprestigias al profesorado…, ¿cómo los chavales van a prestar su atención, ese regalo que no estamos ganándonos?
 
Extracto de una entrevista con Joseph Knobel Freud, psicólogo clínico

jueves, 12 de diciembre de 2013

El chocolate, y la comida, son los sutitutos del... amor

¿Por qué necesitamos chocolate o patatas fritas cuando estamos tristes?
¿Por qué cuando nos agobia el estrés, sentimos ira o estamos aburridos tendemos a comer de
forma descontrolada?


Algunos de nuestros conflictos emocionales los expresamos a través de la forma en que nos relacionamos con la comida. Nos sentimos empujados a comer sin hambre cuando tenemos necesidad de calmar la ansiedad o llenar un vacío de frustración o miedo. Por eso es fundamental empezar a reconocer aquellos estados de ánimo que nos empujan a comer de forma compulsiva, para poder gestionarlos de forma mas adecuada. Porque en ese momento lo que necesitamos
es alimentar nuestra alma.


De manera instintiva hemos relacionado la nutrición con las emociones. El vínculo entre la
alimentación y la afectividad viene de nuestros orígenes. Nuestra madre nos
amamantaba cuando éramos bebes en un acto lleno de amor. La necesidad de afecto y de nutrición son necesidades primarias, sin las cuales no podría sobrevivir el niño. Por ello, la alimentación física y emocional están íntimamente relacionadas en cada uno de nosotros. En ocasiones, cuando sentimos un vacío en nuestro interior, el recurso mas rápido del que disponemos es llenarlo de comida. Cuando comemos tomamos algo que esta fuera de nosotros y lo llevamos a nuestro interior, de manera
que el alimento se fusiona en nosotros y se convierte en un sucedáneo de la verdadera
necesidad que tenemos. Esto puede convertirse en un hábito y, frente a las situaciones emocionales negativas con las que nos enfrentamos, comer una cantidad excesiva de alimentos, comer más rápido
de lo normal o comer sin hambre. Podemos acabar con un sentimiento de culpabilidad y
malestar mayor intentar ponernos a dieta al día siguiente o llevar a cabo regímenes continuos, por lo que nuestro cuerpo se encuentra en perpetua lucha por reconocer sus necesidades físicas, pero también emocionales.


(Leído en el "muro" de un amigo)

No pretendo ser ni nutricionista ni consejero, sólo comparto lo que me parece interesante.
Feliz día y buen provecho.