domingo, 14 de enero de 2018
Ganas de trabajar
sábado, 5 de noviembre de 2016
Esos vagos maleantes
domingo, 1 de mayo de 2016
Día del trabajo en domingo, tremendo
jueves, 24 de marzo de 2016
You like the sea...
Her, as the sailors call her, for that feminine quality that is attractive much as a woman is.
Although when one is a sailor, it probably changes a lot.
On land you leave behind a big piece of your heart, and the other piece you take with you in order to keep living from that which you yourself have chosen which fills you with passion. You clamber up the boat ladder, always counting the same fifty or so steps (*see note at the end) and the first few days it´s quite difficult to leave behind millions of memories joyful knowing that you will soon to live them out.
And you look at the perfect line of the horizon… It´s always so far away! Sometimes the sky and the sea seem to be sewed together by the dolphins jumping in and out of the water, as if they were stitches in a great fabric. The dawns are unforgettable, and sailing through the mysterious night… Its is deductive and magical to know that those same dolphins sleep with one eye open, perhaps to take in every detail of our passing, or so my tuition tells me. I often wonder how one must feel in the absolute darkness of a night during a new moon in the middle of the ocean…
For days upon end the only thing that you can see is water all around you, and other ships, transporting sailors, each one with his own history, an moreover, of course the sailing colleagues that move about here and there, diligent to their labour. The working hours are intense depending on the seas. The duty time on the bridge demand your constant concentration which quite often leaves one exhausted. The ship is in your hands. The sensation of handling something so big and powerful must be imposing. Absolute responsibility on the bridge with dozens of apparatus to control, hundreds of buttons to push, a course to maintain and problems to solve.
I believe that very few people have put themselves in the shoes of these people who spend months on end in salty waters. Sailors, soldiers, etc. Hard work yours is… But exciting and precious at the same time. I would like to give thanks to the whole crew who have the arduous task and courage to be away from home for so long.
You are always welcome. We are waiting for you.
And the sailors, with the big desire to meet you.
sábado, 19 de marzo de 2016
Os gusta el mar...
Pero cuando uno es marino la versión debe cambiar mucho.
En tierra dejas gran parte de tu corazón, y la otra te la llevas para seguir viviendo de aquello que tú mismo elegiste y que te apasiona. Subes la escala del barco, siempre cuentas los mismos cincuenta y tantos peldaños (* ver al final) y los primeros días cuesta muchísimo dejar aparcados un millón de recuerdos con la alegría de que volverás pronto a vivirlos.
Cuando en tu camarote tienes las mejores vistas, y nadie con quien compartirlas, se hace el silencio. Un silencio apagado por el ruido de las máquinas que constantemente dirigen el buque hacia tierras lejanas. El grito de las gaviotas se va apagando hasta desaparecer y sólo estás tú, la mar y los recuerdos. El barco se aleja hasta desaparecer llevándote con él. Qué diferencia ver alejarse un barco cuando estás en la orilla, a ver cómo te alejas en él, parece que es todo lo demás lo que se mueve y no tú el que estás a bordo.
Y tú miras esa perfecta línea del horizonte... ¡Está siempre tan lejano! A veces cosido cielo y mar por los saltos de los delfines como las puntadas de una costurera. Los amaneceres son inolvidables, y navegar de noche misterioso... Tan seductor y mágico que los mismos delfines duermen con un ojo abierto, intuyo que para no perder detalle de nuestro paso. Me pregunto cómo se siente uno en la oscuridad absoluta de una noche de luna nueva en medio del océano...
Durante días lo único que ves es agua a tu alrededor, y otros barcos, llevando marinos cada uno con su historia, y además, por supuesto, a los compañeros de navegación que andan de aquí para allá atareados con sus labores. Las horas de trabajo son intensas dependiendo de los mares. Las guardias te llevan a una concentración constante que a veces agota. El barco está un tus manos. La sensación de manejar algo tan poderoso y grande debe imponer. Responsabilidad absoluta en el puente de mando con decenas de aparatos que controlar, un centenar de botones que pulsar, rumbo que mantener y problemas que solventar.
El merecido descanso llega también a lo largo del día. Un paseo por cubierta, un rato en el gimnasio, música, cine, libros... enviar unos mensajes (bendito whatsapp) o sentarse a comer y dialogar, ayudan a pasar las horas. A veces sentarse en la proa, y notar la fuerza con que el casco rompe la masa de agua, sentir esas gotas con salitre escupidas por las amuras, huelen a mar y saben a viento... y quizá esa misma gota que se posa en la frente del marino, llegue de forma dulce algún día, a ser un copo de nieve resbalando en la mejilla de la dama que espera en tierra en el frío invierno.
Creo que muy poca gente se ha puesto alguna vez en la piel de esta gente que pasa meses entre agua salada. Marinos, soldados, etc. Duro trabajo el vuestro... Pero apasionante y precioso a la vez. Gracias a toda la tripulación de personas que tenéis el durísimo trabajo y el valor de estar tanto tiempo fuera de casa.
Bienvenidos siempre. Os estamos esperando.
miércoles, 9 de marzo de 2016
Sexo... ¿Qué es el sexo?
jueves, 12 de noviembre de 2015
Premios al TRABAJO: Segundo Premio
martes, 22 de septiembre de 2015
Trabajo y jubilación
domingo, 20 de septiembre de 2015
Quien tiene un oficio tiene un tesoro
viernes, 5 de diciembre de 2014
Domingos y festivos
martes, 2 de diciembre de 2014
Jugando a los chinos
martes, 25 de noviembre de 2014
Repaso semanal, de una semana cualquiera
miércoles, 28 de mayo de 2014
Botaduras y Botas Duras por favor
martes, 20 de mayo de 2014
sábado, 17 de mayo de 2014
El portero del prostíbulo
dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece? Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días... Aceptó. Volvió a montar su mula.
miércoles, 9 de abril de 2014
Chistes de Pilotos... de aviones, no de barcos
| En un vuelo comercial, el comandante conecta el micrófono y comienza a hablar a los pasajeros: - Buen día señores pasajeros, en este exacto momento estamos a 9000 metros de altura y sobrevolando la ciudad de... OOOHHH DIOS MIOO!!! Los pasajeros escuchan un grito pavoroso, seguido de un ruido infernal... - NOOOOOO !!! Splitctct, splocfff , flackkk, bruuuuuuuooooooommmmmmm !!!!! Y luego un silencio que se hace eterno... Segundos después, vuelve a tomar el micrófono y riendo se disculpa: - Disculpen, señores pasajeros, tiré mi bandeja y mi taza de café se me cayó encima. No quieran saber cómo quedó la parte de adelante de mis pantalones... Y uno de los pasajeros grita: - ¡¡Hijo de p... Tendrías que ver cómo quedó la parte de atrás de los míos !! -------------------------------------------- Despega un vuelo. El capitán de la nave les da la bienvenida a los pasajeros, les informa sobre el vuelo y el estado del tiempo y por último se despide deseándoles un muy agradable viaje. Lamentablemente olvida cerrar el micrófono y le hace un comentario al copiloto: -Bueeeeeeennooooo... Ahora me fumo un cigarrillo y después, aprovechando que en primera clase no viaja nadie, me voy a echar un polvo con la azafata, de esos que te dejan muerto... La azafata, desesperada al ver que todo el pasaje estaba escuchando lo que el capitán decía, se lanza a la carrera para avisar que el micrófono se encontraba abierto, pero en el camino le sale al paso una anciana que le dice: - ¿ A dónde va la calentorraa ?... ¿ No escuchaste que primero se va a fumar un cigarrillo ? ------------------------------------------- Están todos los pasajeros en la sala de embarque esperando la salida del vuelo. De repente llega el copiloto impecablemente uniformado con gafas oscuras y un bastón blanco tanteando el camino. La empleada de la compañía aclara que, si bien es ciego, es el mejor copiloto que tiene la Empresa. Al poco rato llega el piloto, con el uniforme impecable, gafas oscuras y un bastón blanco asistido por dos azafatas. La encargada de la sala aclara que también el piloto es ciego, pero que es el mejor piloto que tiene la Compañía y que, junto con el copiloto, hacen la dupla más experimentada. Con todos a bordo, el avión comienza a correr por la pista tomando cada vez más velocidad y con los pasajeros aterrorizados. El avión sigue tomando velocidad pero no despega; continúa la carrera y sigue en tierra. El final de la pista está cada vez más cerca y en una explosión de histeria general los pasajeros comienzan a gritar como poseídos. En ese momento el avión milagrosamente toma altura. Entonces el piloto le dice al copiloto: - ¡ El día que los pasajeros no griten... no la contamos ! |
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Ya lo decía Cicerón
Año 55 a.C.
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