martes, 20 de septiembre de 2016
FAQs - Preguntas y respuestas frecuentes
jueves, 24 de marzo de 2016
You like the sea...
Her, as the sailors call her, for that feminine quality that is attractive much as a woman is.
Although when one is a sailor, it probably changes a lot.
On land you leave behind a big piece of your heart, and the other piece you take with you in order to keep living from that which you yourself have chosen which fills you with passion. You clamber up the boat ladder, always counting the same fifty or so steps (*see note at the end) and the first few days it´s quite difficult to leave behind millions of memories joyful knowing that you will soon to live them out.
And you look at the perfect line of the horizon… It´s always so far away! Sometimes the sky and the sea seem to be sewed together by the dolphins jumping in and out of the water, as if they were stitches in a great fabric. The dawns are unforgettable, and sailing through the mysterious night… Its is deductive and magical to know that those same dolphins sleep with one eye open, perhaps to take in every detail of our passing, or so my tuition tells me. I often wonder how one must feel in the absolute darkness of a night during a new moon in the middle of the ocean…
For days upon end the only thing that you can see is water all around you, and other ships, transporting sailors, each one with his own history, an moreover, of course the sailing colleagues that move about here and there, diligent to their labour. The working hours are intense depending on the seas. The duty time on the bridge demand your constant concentration which quite often leaves one exhausted. The ship is in your hands. The sensation of handling something so big and powerful must be imposing. Absolute responsibility on the bridge with dozens of apparatus to control, hundreds of buttons to push, a course to maintain and problems to solve.
I believe that very few people have put themselves in the shoes of these people who spend months on end in salty waters. Sailors, soldiers, etc. Hard work yours is… But exciting and precious at the same time. I would like to give thanks to the whole crew who have the arduous task and courage to be away from home for so long.
You are always welcome. We are waiting for you.
And the sailors, with the big desire to meet you.
sábado, 19 de marzo de 2016
Os gusta el mar...
Pero cuando uno es marino la versión debe cambiar mucho.
En tierra dejas gran parte de tu corazón, y la otra te la llevas para seguir viviendo de aquello que tú mismo elegiste y que te apasiona. Subes la escala del barco, siempre cuentas los mismos cincuenta y tantos peldaños (* ver al final) y los primeros días cuesta muchísimo dejar aparcados un millón de recuerdos con la alegría de que volverás pronto a vivirlos.
Cuando en tu camarote tienes las mejores vistas, y nadie con quien compartirlas, se hace el silencio. Un silencio apagado por el ruido de las máquinas que constantemente dirigen el buque hacia tierras lejanas. El grito de las gaviotas se va apagando hasta desaparecer y sólo estás tú, la mar y los recuerdos. El barco se aleja hasta desaparecer llevándote con él. Qué diferencia ver alejarse un barco cuando estás en la orilla, a ver cómo te alejas en él, parece que es todo lo demás lo que se mueve y no tú el que estás a bordo.
Y tú miras esa perfecta línea del horizonte... ¡Está siempre tan lejano! A veces cosido cielo y mar por los saltos de los delfines como las puntadas de una costurera. Los amaneceres son inolvidables, y navegar de noche misterioso... Tan seductor y mágico que los mismos delfines duermen con un ojo abierto, intuyo que para no perder detalle de nuestro paso. Me pregunto cómo se siente uno en la oscuridad absoluta de una noche de luna nueva en medio del océano...
Durante días lo único que ves es agua a tu alrededor, y otros barcos, llevando marinos cada uno con su historia, y además, por supuesto, a los compañeros de navegación que andan de aquí para allá atareados con sus labores. Las horas de trabajo son intensas dependiendo de los mares. Las guardias te llevan a una concentración constante que a veces agota. El barco está un tus manos. La sensación de manejar algo tan poderoso y grande debe imponer. Responsabilidad absoluta en el puente de mando con decenas de aparatos que controlar, un centenar de botones que pulsar, rumbo que mantener y problemas que solventar.
El merecido descanso llega también a lo largo del día. Un paseo por cubierta, un rato en el gimnasio, música, cine, libros... enviar unos mensajes (bendito whatsapp) o sentarse a comer y dialogar, ayudan a pasar las horas. A veces sentarse en la proa, y notar la fuerza con que el casco rompe la masa de agua, sentir esas gotas con salitre escupidas por las amuras, huelen a mar y saben a viento... y quizá esa misma gota que se posa en la frente del marino, llegue de forma dulce algún día, a ser un copo de nieve resbalando en la mejilla de la dama que espera en tierra en el frío invierno.
Creo que muy poca gente se ha puesto alguna vez en la piel de esta gente que pasa meses entre agua salada. Marinos, soldados, etc. Duro trabajo el vuestro... Pero apasionante y precioso a la vez. Gracias a toda la tripulación de personas que tenéis el durísimo trabajo y el valor de estar tanto tiempo fuera de casa.
Bienvenidos siempre. Os estamos esperando.
martes, 28 de octubre de 2014
Adivina adivinanza...
… Las esperanzas.
(de la película “Medianeras” de Gustavo Taretto)
martes, 10 de junio de 2014
Abrazo de oso y plumas de águila
| En su corazón de Padre, reinaba la alegría y los sentimientos de amor que brotaban a raudales dentro de su ser. Un buen día, le dieron ganas de entrar en contacto con la naturaleza, pues a partir del nacimiento de su bebé todo lo veía hermoso y aún el ruido de una hoja al caer, le sonaba a notas musicales. Así fue que decidió ir a un bosque; quería oír el canto de los pájaros y disfrutar de la naturaleza. Caminaba plácidamente respirando la humedad que hay en estos lugares, cuando de repente vio posada en una rama a un águila, el cual desde el primer instante lo sorprendió por la belleza de su plumaje. El águila también había tenido la alegría de recibir a sus polluelos y tenía como meta llegar hasta el río más cercano, capturar un pez y llevarlo a su nido como alimento; pues tenía la gran responsabilidad de criar y formar a sus aguiluchos, y enseñarles a enfrentar los retos que la vida ofrece, era su único objetivo. El águila al notar la presencia de Goran lo miró fijamente y le preguntó: - ¿A dónde te diriges buen hombre?, veo en tus ojos la alegría. Goran le contestó: - Es que ha nacido mi hijo y he venido al bosque a disfrutar, pero me siento un poco confundido. El águila insistió: - Oye, ¿y qué piensas hacer con tu hijo? Goran le contestó: - Ah, pues ahora y desde ahora, siempre lo voy a proteger, le daré de comer y jamás permitiré que pase frío. Yo me encargaré de que tenga todo lo que necesite, y día con día yo seré quien lo cubra de las inclemencias del tiempo; lo defenderé de los enemigos que pueda tener y nunca dejaré que pase situaciones difíciles. No permitiré que mi hijo pase necesidades como yo las pasé, nunca dejaré que eso suceda, porque para eso estoy aquí, para que él nunca se esfuerce por nada. Y para finalizar agregó: - Yo como su Padre, seré fuerte como un oso, y con la potencia de mis brazos lo rodearé, lo abrazaré y nunca dejaré que nada ni nadie lo perturbe. El águila no salía de su asombro, atónita lo escuchaba y no daba crédito a lo que había oído. Entonces, respirando muy hondo y sacudiendo su enorme plumaje, lo miró fijamente y le dijo: - Escúchame bien buen hombre. Cuando recibí el mandato de la naturaleza para empollar a mis hijos, también recibí el mandato de construir mi nido. Un nido confortable, seguro, a buen resguardo de los depredadores, pero también le he puesto ramas con muchas espinas ¿y sabes por qué?, porque aún cuando estas espinas están cubiertas por plumas, algún día, cuando mis polluelos hayan emplumado y sean fuertes para volar, haré desaparecer todo este confort, y ellos ya no podrán habitar sobre las espinas, eso les obligará a construir su propio nido. Todo el valle será para ellos, siempre y cuando realicen su propio esfuerzo y aspiración para conquistarlo, con todo y sus montañas, sus ríos llenos de peces y praderas llenas de conejos. - Si yo los abrazara como un oso, reprimiría sus aspiraciones y deseos de ser ellos mismos, destruiría irremediablemente su individualidad y haría de ellos individuos indolentes, sin ánimo de luchar, ni alegría de vivir. Tarde que temprano lloraría mi error, pues ver a mis aguiluchos convertidos en ridículos representantes de su especie me llenaría de remordimiento y gran vergüenza, pues tendría que cosechar la impertinencia de mis actos, viendo a mi decencia imposibilitada para tener sus propios triunfos, fracasos y errores, porque yo quise resolver todos sus problemas. - Yo, amigo mío, dijo el águila, podría jurarte que después de Dios, he de amar a mis hijos por sobre todas las cosas, pero también he de prometer que nunca seré su cómplice en la superficialidad de su inmadurez, he de entender su juventud, pero no participaré de sus excesos, me he de esmerar en conocer sus cualidades, pero también sus defectos y nunca permitiré que abusen de mí en aras de este amor que les profeso. El águila calló y Goran no supo qué decir, pues seguía confundido, y mientras entraba en una profunda reflexión, ésta, con gran majestuosidad levantó el vuelo y se perdió en el horizonte. Goran empezó a caminar mientras miraba fijamente el follaje seco disperso en el suelo, sólo pensaba en lo equivocado que estaba y el terrible error que iba a cometer al darle a su hijo el abrazo del oso. Reconfortado, siguió caminando. Sólo pensaba en llegar a casa, con amor abrazar a su bebé, pensando que abrazarlo sólo sería por segundos, ya que el pequeño empezaba a tener la necesidad de su propia libertad para mover piernas y brazos, sin que ningún oso protector se lo impidiera. A partir de ese día Goran empezó a prepararse para ser el mejor de los Padres. Autor desconocido. |
domingo, 8 de junio de 2014
Águilas pescadoras
| El canal National Geografic presentó un programa que mostraba cómo hacen las águilas para atrapar peces en los lagos. Vuelan muy alto sobre el lago, y su visión es tan aguda que localizan con facilidad al pez que quieren pescar. Al verlo, doblan las alas hacia atrás y se lanzan directamente hacia él a gran velocidad. Al llegar al agua, extienden las alas, abren las garras, asen al pez y vuelven a la playa. En ese programa, mostraron una película que presentaba un hecho poco común. Un águila se sumergió apara atrapar al pez; pero, el pez era muy grande. Al comenzar a levantar el vuelo, el águila hacía un esfuerzo muy grande. El pez era pesado y ella no lograba soportar su peso. Dándose cuenta de que no podía con su presa, trató de soltar al pez. Pero sus garras habían penetrado tan hondo en sus carnes que no podía sacarlas. Luchó mucho, pero no tuvo éxito. Comenzó a caer al lago, ahogándose, porque no pudo librarse de la caza que había atrapado. Muchas veces, nosotros nos aferramos de cosas que pueden ser peligrosas. Escogemos malos amigos, malos programas de televisión, alimentos dañinos. En fin, nuestras elecciones acaban siendo demasiado pesadas y grandes para nosotros. Al principio, creemos que tenemos el control, y que podremos apartarnos del mal cuando lo deseemos. Pero, sin darnos cuenta, eso se transforma en un hábito. Cuando un día tratamos de librarnos y de salir, descubrimos que estamos demasiado agarrados de las malas costumbres. ¡Estamos descontrolados! Lo mismo que le pasó al águila que no consiguió librarse del pez y murió ahogada, puede pasarnos a nosotros; y cuando nos acordemos, será demasiado tarde para abandonar el mal; ciertamente pereceremos juntamente con él. A veces, los malos amigos nos llevan a hacer cosas que no haríamos si no anduviéramos con ellos. Nota: no es mi caso, estoy orgulloso de los amigos que tengo, pero amigos, conocidos ya es otro cantar, jeje |
sábado, 31 de mayo de 2014
Codicia
viernes, 30 de mayo de 2014
E-mail de una hija a su padre
"Papá, estoy enamorada de un chico que está muy lejos de mí. Como sabes, estoy en Australia oriental y él vive en Nueva York. Nos conocimos en un sitio de citas web, nos hicimos amigos en Facebook, tuvimos largas charlas en Whatsapp, él me propuso matrimonio a través de Skype y hemos tenido dos meses de relación a través de Viber. Papá, necesito tus bendiciones y buenos deseos."
El padre responde:
"¡¡¡Wow, es realmente increíble!!! Entonces cásate en Twittter, diviértanse en Tango, encarguen a sus hijos en Amazon y que te los envíen a través de Paypal. Asegúrense de tener buenos Androids y amplio WiFi para que la comunicación sea sismpre buena. Y si en algún momento te hartas de tu marido, véndelo en eBay."
jueves, 22 de mayo de 2014
El puma y el cervatillo
daba nada. Los que pasaban lo miraban y él ponía cara de pobrecito imitando al cervatillo herido, pero no le daban nada.
sábado, 17 de mayo de 2014
La olla embarazada
— Casualmente, iba para su casa a devolverla... ¡el parto fue tan difícil!
— ¿Qué parto?
— El de la olla.
— ¿Qué?!
— Ah, ¿usted no sabía? La olla estaba embarazada.
— ¿Embarazada?
— Sí, y esa misma noche tuvo familia, así que debió hacer reposo pero ya está recuperada.
— ¿Reposo?
— Sí. Un segundo por favor –y entrando en su casa trajo la olla, un jarrito y una sartén.
— Esto no es mío, sólo la olla.
— No, es suyo, esta es la cría de la olla. Si la olla es suya, la cría también es suya.
— Bueno, gracias.
— De nada, adiós.
— Adiós, adiós.
— Vecino, ¿no me prestaría el destornillador y la pinza?... Ahora se sentía más obligado que antes.
— Sí, claro.
Fue hasta adentro y volvió con la pinza y el destornillador. Pasó casi una semana y cuando ya planeaba ir a recuperar sus cosas, el vecino le tocó la puerta.
— Ay, vecino ¿usted sabía?
— ¿Sabía qué cosa?
— Que su destornillador y la pinza son pareja.
— ¡No! –dijo el otro con ojos desorbitados— no sabía.
— Mire, fue un descuido mío, por un ratito los dejé solos, y ya la embarazó.
— ¿A la pinza?
— ¡A la pinza!... Le traje la cría –y abriendo una canastita entregó algunos tornillos, tuercas y clavos que dijo había parido la pinza.
“Totalmente loco”, pensó. Pero los clavos y los tornillos siempre venían bien.
Pasaron dos días. El vecino pedigüeño apareció de nuevo. — He notado –le dijo— el otro día, cuando le traje la pinza, que usted tiene sobre su mesa una hermosa ánfora de oro. ¿No sería tan gentil de prestármela por una noche?
— Gracias, vecino.
— Adiós.
— Adiós.
Pasó esa noche y la siguiente y el dueño del ánfora no se animaba a golpearle al vecino para pedírsela. Sin embargo, a la semana, su ansiedad no aguantó y fue a reclamarle el ánfora a su vecino.
— ¿El ánfora? –dijo el vecino – Ah, ¿no se enteró?
— ¿De qué?
— Murió en el parto.
— ¿Cómo que murió en el parto?
— Sí, el ánfora estaba embarazada y durante el parto, murió.
— Dígame ¿usted se cree que soy estúpido? ¿Cómo va a estar embarazada un ánfora de oro?
— Mire, vecino, si usted aceptó el embarazo y el parto de la olla. El casamiento y la cría del destornillador y la pinza, ¿por qué no habría de aceptar el embarazo y la muerte del ánfora?
El maestro Sufi
La ciudad de los pozos (Jorge Bucay)
| Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes... pero pozos al fin. Los pozos se diferenciaban entre si, no sólo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra. La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado. Un día llegó a la ciudad una "moda" que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido. Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de cosas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas , pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas. Pasó el tiempo. La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más. Los pozos no eran todos iguales así que, si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior... Alguno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose. No pasó mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior. Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad... Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho. Pronto se dio cuenta que todo lo que tenia dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido... Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego , cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho... Un día, sorpresivamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: adentro, muy adentro, y muy en el fondo, ¡encontró agua! Nunca antes otro pozo había encontrado agua... El pozo superó la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y por último sacando agua hacia fuera. La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar. Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto, en tréboles, en flores, y en troquitos endebles que se volvieron árboles después... La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar "El Vergel". Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro. - Ningún milagro,-contestaba el Vergel- hay que buscar en el interior, hacia lo profundo... Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desandaron la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundo debían vaciarse. Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas... En la otra punta de la ciudad, otro pozo, decidió correr también el riesgo del vacío... Y también empezó a profundizar... Y también llegó al agua... Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo...- ¿Qué harás cuando se termine el agua? -le preguntaban. - No sé lo que pasará -contestaba-. Pero, por ahora, cuánto más agua saco, más agua hay. Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento. Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de si mismos era la misma... Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro. Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto: La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar... Jorge Bucay |
jueves, 15 de mayo de 2014
Amor a primer olfato
El abuelo
viernes, 13 de diciembre de 2013
No mendigues el amor (Lucía Etxebarría), y demuestra educación
Una vez te sientas lleno de amor, no buscarás a los demás para que te amen y te hagan feliz, sino para compartir tu amor y felicidad. No buscarás que te llenen, sino establecer vasos comunicantes.
Nosotros somos los únicos responsables de hacernos felices y de nuestra propia vida.
Tu felicidad depende sólo de ti.
No hagas sacrificios por quién no lo merece, no aparques tu vida para decicarla a alguien que no lo sabe apreciar."
"Tu corazón no está bien de la cabeza"
Marinero:
Si lloras por algo que se fue, que sea por la alegría que te traen sus recuerdos, y los buenos momentos pasados, y lo mucho que te ayudó y te sigue ayudando en todo lo que mejoraste a su lado.
Frase:
La báscula sólo puede dar un reflejo numérico de tu relación con la gravedad. Es así. Pero no puede medir la belleza, el talento, el propósito, la fuerza de vivir, posibilidades, esfuerzo, o amor.
Metáfora:
Una persona compra el periódico todos los días a un quiosquero que siempre la trata con descortesía.
- ¿Porqué compras el diario a este individuo que es tan descortés contigo? ¿porqué no se lo compras a otro que tan sólo está a una manzana de distancia? -le dijo un amigo.
- ¿Porqué debería de darle al quiosquero descortés el poder de decidir dónde compro mi periódico? -contestó.
Educación:
El maestro no era lo que se dice un obseso de la etiqueta y las buenas maneras, aunque siempre daba muestras de una natural educación y elegancia en su trato con los demás.
Una noche, llevando al maestro a su casa en automóvil, un joven discípulo se mostró especialmente grosero con un agente de tráfico, y en su propio descargo le dijo al maestro:
"Prefiero ser yo mismo y que la gente sepa exactamente cómo me siento... la cortesía no es más que aire..."
Y dijo el conciliador maestro:
"Eso es verdad, pero el aire es también lo que llevamor en los neumáticos y fíjate como suaviza los baches..."





