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martes, 20 de septiembre de 2016

FAQs - Preguntas y respuestas frecuentes

¿Qué es el deseo?
El deseo es una clase de frío extremo que se cura quitándose la ropa.


¿Qué es la soledad?
Soledad es ir a un hotel y poner un cartelito en la puerta que ponga "Molestar".


- Papá... ¿qué es el amor?
- Es la luz de la vida, hijo mío.
- ¿Y el matrimonio?
- La factura que llega después...


¿Cómo saber si tienes una relación estable?
Tienes una relación estable cuando tu pareja se baja más series que las bragas.


¿Qué es la imaginación?
La imaginación es la energía del cerebro en estado puro: se crea, se destruye y se transforma cuando y como le da la gana.


- ¿Cuánto dura la batería del móvil?
- Depende de la autonomía.
- No sé... Pongamos Galicia, por ejemplo.


¿Qué es la fe?
Fe no es creer en algo que no has visto sino seguir creyendo en el ser humano después de lo que se ve a diario.


¿Para qué si inventó el armario?
El armario se inventó para guardar la ropa que no se usa. La tendencia la marcan la silla y el escritorio.


- A ver ¿quién sabe qué parte del cuerpo aumenta su tamaño 10 veces?
- ¡El pene, profesor!
- No. Es el iris, pero felicita a tu novio.


¿Porqué es bueno el transporte público?
Lo bueno de usar transporte público, es que te puedes enamorar por unos minutos y apenas te bajes olvidas todo sin ningún dolor.



¿Qué es la ironía?
Ironía, es que la mujer se libere al quitarse el sujetador, al mismo tiempo que el hombre que la observa, es oprimido por su calzoncillo.


¿Cuál es tu aparato favorito del gimnasio?
Mi aparato favorito del Gym es ese que le metes una moneda y te da unas patatas fritas.


¿Qué es una putada?
Una putada es adoptar a una tortuga. Son mascotas demasiado longevas. Cuando empiezas a encariñarte con ella, te mueres tú.


¿Qué es una persona marca páginas?
Una persona marca páginas es alguien que no ves en muchísimo tiempo pero si te la encuentras podrías continuar la conversación donde la dejaste.


¿Qué es un "Buffet libre"?
Le llaman Buffet libre porque "Ponte hasta el ojete de comer pedazo de ansia viva y haznos pasar vergüenza ajena" era demasiado largo.


¿Qué es difícil?
Difícil es tener que dar,e un beso en la mejilla cuando te mueres de ganas de dárselo en la boca.


¿Qué es el miedo?
Miedo es lo que tuvo que pasar el primero que arrojó al fuego una mazorca de maíz.


¿Qué es la elegancia?
La elegancia es cerrar etapas sin necesidad de dar portazos.



Q without A (preguntas sin respuesta):

¿A qué edad se supone que debería dejar de gustarme derrapar por el pasillo con los calcetines?


Si llenas un porrón con agua y jabón, ¿tienes un porrón pompero?

¿Alguien me puede traducir "no, no tengo mas hambre" a un idioma que entiendan las abuelas?


Más vale una imagen que mil palabras:

¿Qué es un soborno?




¿Qué es una muestra de agradecimiento y hospitalidad?





Para terminar...

¿Cómo se gana las discusiones?
Bostezando.


Que parte del “NO“ no has entendido, ¿la S o la I?



Y ahora una pregunta final...

¿Te imaginas que eres el amor platónico de tu amor platónico y los dos sois imbéciles, cada uno en su casa?

jueves, 24 de marzo de 2016

You like the sea...

We all like the sea.

Her, as the sailors call her, for that feminine quality that is attractive much as a woman is.


From land or going for a boat ride, it´s one of the most relaxing images and experiences there is. I admit that I have spent hours on the beach, watching the waves roll in, and I swear that there are no two alike. I´ve seen beaches of white sand, brown sand, gravel and rock, as well as water of every shade of blue and esmerald green.

Although when one is a sailor, it probably changes a lot.

On land you leave behind a big piece of your heart, and the other piece you take with you in order to keep living from that which you yourself have chosen which fills you with passion. You clamber up the boat ladder, always counting the same fifty or so steps (*see note at the end) and the first few days it´s quite difficult to leave behind millions of memories joyful knowing that you will soon to live them out.


When in your cabin, you have the best views and no one to share them with, silence reigns. A silence that is smothered out by the sounds of the engines that are constantly driving the ship towards some distant shores. The squawking of the seagulls becomes more and more faint until it disappears altogether and you, the sea and the memories are left alone. The ship grows distant until it disappears, taking you with it. What a difference it is to see a ship get further and further away when you are on the shore, as to when you experience getting further and further away with it. It looks as though everything else is moving and not you, the one who is on board.

And you look at the perfect line of the horizon… It´s always so far away! Sometimes the sky and the sea seem to be sewed together by the dolphins jumping in and out of the water, as if they were stitches in a great fabric. The dawns are unforgettable, and sailing through the mysterious night… Its is deductive and magical to know that those same dolphins sleep with one eye open, perhaps to take in every detail of our passing, or so my tuition tells me. I often wonder how one must feel in the absolute darkness of a night during a new moon in the middle of the ocean…


For days upon end the only thing that you can see is water all around you, and other ships, transporting sailors, each one with his own history, an moreover, of course the sailing colleagues that move about here and there, diligent to their labour. The working hours are intense depending on the seas. The duty time on the bridge demand your constant concentration which quite often leaves one exhausted. The ship is in your hands. The sensation of handling something so big and powerful must be imposing. Absolute responsibility on the bridge with dozens of apparatus to control, hundreds of buttons to push, a course to maintain and problems to solve.


A well deserved rest comes along by the end of the day. A walk on the deck, a few minutes in the gym, music, movies, books... even sending a few messages (blessed Whatsapp) or sitting down to have a meal and chat with others, helps a lot to make it through the day. Sometimes sitting on the bow, and note the force with which the hull breaks the water mass, feel those drops with saltpeter spits by the bow, smells like the sea and tastes like the wind... And perhaps that very same drop that is resting on the sailor´s face, may one day sweetly become a snowflake sliding down the cheek of the woman who waits on land in the cold winter.

We mustn´t forget that it is often more difficult to sail through life, with its hopes and dreams, memories, loved ones, loathed ones, injustices, joys… that it is to sail the seas. The sailors on board may well have a special sense from afar and in their loneliness to study themselves in the most in-depth manner of their person, and to go deeper into everything else that surrounds him during his stay on land. One time they may have dove in the depths of someone´s soul and may have realized that they were standing the whole time, people of shallow waters; at other times the contrary, deep and active souls.

I believe that very few people have put themselves in the shoes of these people who spend months on end in salty waters. Sailors, soldiers, etc. Hard work yours is… But exciting and precious at the same time. I would like to give thanks to the whole crew who have the arduous task and courage to be away from home for so long.


You are always welcome. We are waiting for you.


And the sailors, with the big desire to meet you.




sábado, 19 de marzo de 2016

Os gusta el mar...

A todos nos gusta el mar.
La mar, como le llaman los marinos, por ese componente femenino que atrae como lo hace una novia.

Desde tierra o dando un paseo en barco es de las estampas y experiencias más relajantes que hay. Reconozco que he pasado horas en la playa viendo llegar las olas a la orilla, y juro que no hay dos iguales. He visto playas de arena blanca, marrón, gravilla y piedras. Y aguas de todos los tonos de azul y verde esmeralda. 

Pero cuando uno es marino la versión debe cambiar mucho. 
En tierra dejas gran parte de tu corazón, y la otra te la llevas para seguir viviendo de aquello que tú mismo elegiste y que te apasiona. Subes la escala del barco, siempre cuentas los mismos cincuenta y tantos peldaños (* ver al final) y los primeros días cuesta muchísimo dejar aparcados un millón de recuerdos con la alegría de que volverás pronto a vivirlos. 

Cuando en tu camarote tienes las mejores vistas, y nadie con quien compartirlas, se hace el silencio. Un silencio apagado por el ruido de las máquinas que constantemente dirigen el buque hacia tierras lejanas. El grito de las gaviotas se va apagando hasta desaparecer y sólo estás tú, la mar y los recuerdos. El barco se aleja hasta desaparecer llevándote con él. Qué diferencia ver alejarse un barco cuando estás en la orilla, a ver cómo te alejas en él, parece que es todo lo demás lo que se mueve y no tú el que estás a bordo.

Y tú miras esa perfecta línea del horizonte... ¡Está siempre tan lejano! A veces cosido cielo y mar por los saltos de los delfines como las puntadas de una costurera. Los amaneceres son inolvidables, y navegar de noche misterioso... Tan seductor y mágico que los mismos delfines duermen con un ojo abierto, intuyo que para no perder detalle de nuestro paso. Me pregunto cómo se siente uno en la oscuridad absoluta de una noche de luna nueva en medio del océano...

Durante días lo único que ves es agua a tu alrededor, y otros barcos, llevando marinos cada uno con su historia, y además, por supuesto, a los compañeros de navegación que andan de aquí para allá atareados con sus labores. Las horas de trabajo son intensas dependiendo de los mares. Las guardias te llevan a una concentración constante que a veces agota. El barco está un tus manos. La sensación de manejar algo tan poderoso y grande debe imponer. Responsabilidad absoluta en el puente de mando con decenas de aparatos que controlar, un centenar de botones que pulsar, rumbo que mantener y problemas que solventar.

El merecido descanso llega también a lo largo del día. Un paseo por cubierta, un rato en el gimnasio, música, cine, libros... enviar unos mensajes (bendito whatsapp) o sentarse a comer y dialogar, ayudan a pasar las horas. A veces sentarse en la proa, y notar la fuerza con que el casco rompe la masa de agua, sentir esas gotas con salitre escupidas por las amuras, huelen a mar y saben a viento... y quizá esa misma gota que se posa en la frente del marino, llegue de forma dulce algún día, a ser un copo de nieve resbalando en la mejilla de la dama que espera en tierra en el frío invierno.

No hay que olvidar que a veces es más difícil navegar por la vida, con sus ilusiones, recuerdos, amores, desamores, injusticias, alegrías... que navegar por los mares. Los marinos a bordo, quizá tengan un sentido especial desde lo lejos en su soledad, para estudiarse a ellos mismos en lo más calado de su persona, y profundizar en los demás que le rodean durante su estancia en tierra. Alguna vez habrán buceado en las profundidades del alma de alguien y se habrán dado cuenta de que hacen pie todo el rato, gente de aguas someras; otras veces lo contrario, almas profundas y atractivas.

Creo que muy poca gente se ha puesto alguna vez en la piel de esta gente que pasa meses entre agua salada. Marinos, soldados, etc. Duro trabajo el vuestro... Pero apasionante y precioso a la vez. Gracias a toda la tripulación de personas que tenéis el durísimo trabajo y el valor de estar tanto tiempo fuera de casa.

Bienvenidos siempre. Os estamos esperando.

Y los marinos, deseosos de encontraros.




martes, 28 de octubre de 2014

Adivina adivinanza...

Brotan en el cemento mismo. Crecen donde no deberían crecer. Con una paciencia y voluntad ejemplar logran erguirse con dignidad. Sin ninguna estirpe, salvajes, inclasificables. Una extraña belleza tambaleante. Absurda. Que adorna los rincones mas grises. No tienen nada, ni nada las detiene. Una metáfora de vida incontenible que paradójicamente enfrenta mi debilidad...

… Las esperanzas.

(de la película “Medianeras” de Gustavo Taretto)


Espero verla pronto. Y cuando la vea os sigo contando...

martes, 10 de junio de 2014

Abrazo de oso y plumas de águila

En su corazón de Padre, reinaba la alegría y los sentimientos de amor que brotaban a raudales dentro de su ser. Un buen día, le dieron ganas de entrar en contacto con la naturaleza, pues a partir del nacimiento de su bebé todo lo veía hermoso y aún el ruido de una hoja al caer, le sonaba a notas musicales.

Así fue que decidió ir a un bosque; quería oír el canto de los pájaros y disfrutar de la naturaleza. Caminaba plácidamente respirando la humedad que hay en estos lugares, cuando de repente vio posada en una rama a un águila, el cual desde el primer instante lo sorprendió por la belleza de su plumaje.

El águila también había tenido la alegría de recibir a sus polluelos y tenía como meta llegar hasta el río más cercano, capturar un pez y llevarlo a su nido como alimento; pues tenía la gran responsabilidad de criar y formar a sus aguiluchos, y enseñarles a enfrentar los retos que la vida ofrece, era su único objetivo.

El águila al notar la presencia de Goran lo miró fijamente y le preguntó:
- ¿A dónde te diriges buen hombre?, veo en tus ojos la alegría.

Goran le contestó:
- Es que ha nacido mi hijo y he venido al bosque a disfrutar, pero me siento un poco confundido.

El águila insistió:
- Oye, ¿y qué piensas hacer con tu hijo?

Goran le contestó:
- Ah, pues ahora y desde ahora, siempre lo voy a proteger, le daré de comer y jamás permitiré que pase frío. Yo me encargaré de que tenga todo lo que necesite, y día con día yo seré quien lo cubra de las inclemencias del tiempo; lo defenderé de los enemigos que pueda tener y nunca dejaré que pase situaciones difíciles. No permitiré que mi hijo pase necesidades como yo las pasé, nunca dejaré que eso suceda, porque para eso estoy aquí, para que él nunca se esfuerce por nada.

Y para finalizar agregó:
- Yo como su Padre, seré fuerte como un oso, y con la potencia de mis brazos lo rodearé, lo abrazaré y nunca dejaré que nada ni nadie lo perturbe.

El águila no salía de su asombro, atónita lo escuchaba y no daba crédito a lo que había oído.

Entonces, respirando muy hondo y sacudiendo su enorme plumaje, lo miró fijamente y le dijo:
- Escúchame bien buen hombre. Cuando recibí el mandato de la naturaleza para empollar a mis hijos, también recibí el mandato de construir mi nido. Un nido confortable, seguro, a buen resguardo de los depredadores, pero también le he puesto ramas con muchas espinas ¿y sabes por qué?, porque aún cuando estas espinas están cubiertas por plumas, algún día, cuando mis polluelos hayan emplumado y sean fuertes para volar, haré desaparecer todo este confort, y ellos ya no podrán habitar sobre las espinas, eso les obligará a construir su propio nido. Todo el valle será para ellos, siempre y cuando realicen su propio esfuerzo y aspiración para conquistarlo, con todo y sus montañas, sus ríos llenos de peces y praderas llenas de conejos.

- Si yo los abrazara como un oso, reprimiría sus aspiraciones y deseos de ser ellos mismos, destruiría irremediablemente su individualidad y haría de ellos individuos indolentes, sin ánimo de luchar, ni alegría de vivir. Tarde que temprano lloraría mi error, pues ver a mis aguiluchos convertidos en ridículos representantes de su especie me llenaría de remordimiento y gran vergüenza, pues tendría que cosechar la impertinencia de mis actos, viendo a mi decencia imposibilitada para tener sus propios triunfos, fracasos y errores, porque yo quise resolver todos sus problemas.

- Yo, amigo mío, dijo el águila, podría jurarte que después de Dios, he de amar a mis hijos por sobre todas las cosas, pero también he de prometer que nunca seré su cómplice en la superficialidad de su inmadurez, he de entender su juventud, pero no participaré de sus excesos, me he de esmerar en conocer sus cualidades, pero también sus defectos y nunca permitiré que abusen de mí en aras de este amor que les profeso.

El águila calló y Goran no supo qué decir, pues seguía confundido, y mientras entraba en una profunda reflexión, ésta, con gran majestuosidad levantó el vuelo y se perdió en el horizonte. Goran empezó a caminar mientras miraba fijamente el follaje seco disperso en el suelo, sólo pensaba en lo equivocado que estaba y el terrible error que iba a cometer al darle a su hijo el abrazo del oso. Reconfortado, siguió caminando. Sólo pensaba en llegar a casa, con amor abrazar a su bebé, pensando que abrazarlo sólo sería por segundos, ya que el pequeño empezaba a tener la necesidad de su propia libertad para mover piernas y brazos, sin que ningún oso protector se lo impidiera.

A partir de ese día Goran empezó a prepararse para ser el mejor de los Padres.

Autor desconocido.

domingo, 8 de junio de 2014

Águilas pescadoras

El canal National Geografic presentó un programa que mostraba cómo hacen las águilas para atrapar peces en los lagos. Vuelan muy alto sobre el lago, y su visión es tan aguda que localizan con facilidad al pez que quieren pescar. Al verlo, doblan las alas hacia atrás y se lanzan directamente hacia él a gran velocidad. Al llegar al agua, extienden las alas, abren las garras, asen al pez y vuelven a la playa.

En ese programa, mostraron una película que presentaba un hecho poco común. Un águila se sumergió apara atrapar al pez; pero, el pez era muy grande. Al comenzar a levantar el vuelo, el águila hacía un esfuerzo muy grande. El pez era pesado y ella no lograba soportar su peso.

Dándose cuenta de que no podía con su presa, trató de soltar al pez. Pero sus garras habían penetrado tan hondo en sus carnes que no podía sacarlas. Luchó mucho, pero no tuvo éxito. Comenzó a caer al lago, ahogándose, porque no pudo librarse de la caza que había atrapado.

Muchas veces, nosotros nos aferramos de cosas que pueden ser peligrosas. Escogemos malos amigos, malos programas de televisión, alimentos dañinos. En fin, nuestras elecciones acaban siendo demasiado pesadas y grandes para nosotros.

Al principio, creemos que tenemos el control, y que podremos apartarnos del mal cuando lo deseemos. Pero, sin darnos cuenta, eso se transforma en un hábito. Cuando un día tratamos de librarnos y de salir, descubrimos que estamos demasiado agarrados de las malas costumbres. ¡Estamos descontrolados!

Lo mismo que le pasó al águila que no consiguió librarse del pez y murió ahogada, puede pasarnos a nosotros; y cuando nos acordemos, será demasiado tarde para abandonar el mal; ciertamente pereceremos juntamente con él. A veces, los malos amigos nos llevan a hacer cosas que no haríamos si no anduviéramos con ellos.


Nota: no es mi caso, estoy orgulloso de los amigos que tengo, pero amigos, conocidos ya es otro cantar, jeje

sábado, 31 de mayo de 2014

Codicia

Cavando, para montar un cerco que separara mi terreno de el de mi vecino, me encontré enterrado en mi jardín, un viejo cofre lleno de monedas de oro. A mí no me interesó por la riqueza, me interesó por lo extraño del hallazgo, nunca he sido ambicioso y no me importan demasiado los bienes materiales, pero igual desenterré el cofre. Saqué las monedas y las lustre. Estaban tan sucias las pobres...

Mientras las apilaba sobre mi mesa prolijamente, las fui contando... Constituían en si mismas una verdadera fortuna. Sólo por pasar el tiempo, empecé a imaginar todas las cosas que se podrían comprar con ellas. Pensaba en lo loco que se pondría un codicioso que se topara con semejante tesoro. Por suerte, por suerte... no era mi caso...
Hoy vino un señor a reclamar las monedas, era mi vecino. Pretendía sostener en un miserable que las monedas las había enterrado su abuelo, y que por lo tanto le pertenecían a él. Me dio tanto fastidio que lo mate... Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas, se las hubiera dado, porque si hay algo que a mí no me importa son las cosas que se compran con dinero, eso si, no soporto la gente codiciosa...



Nota: el que lo quiera entender que lo entienda

viernes, 30 de mayo de 2014

E-mail de una hija a su padre

La hija le manda un e-mail a su padre:

"Papá, estoy enamorada de un chico que está muy lejos de mí. Como sabes, estoy en Australia oriental y él vive en Nueva York. Nos conocimos en un sitio de citas web, nos hicimos amigos en Facebook, tuvimos largas charlas en Whatsapp, él me propuso matrimonio a través de Skype y hemos tenido dos meses de relación a través de Viber. Papá, necesito tus bendiciones y buenos deseos."

El padre responde:

"¡¡¡Wow, es realmente increíble!!! Entonces cásate en Twittter, diviértanse en Tango, encarguen a sus hijos en Amazon y que te los envíen a través de Paypal. Asegúrense de tener buenos Androids y amplio WiFi para que la comunicación sea sismpre buena. Y si en algún momento te hartas de tu marido, véndelo en eBay."

Saludos Tía Beny

jueves, 22 de mayo de 2014

El puma y el cervatillo

Un señor muy creyente sentía que estaba cerca de recibir una luz que le iluminara el camino que debía seguir. Todas las noches, al acostarse, le pedía a Dios que le enviara una señal sobre cómo tenía que vivir el resto de su vida. Así anduvo por la vida, durante dos o tres semanas en un estado semimístico buscando recibir una señal divina.

Hasta que un día, paseando por un bosque, vió a un cervatillo caído, tumbado, herido, que tenía una pierna medio rota. Se quedó mirándolo y de repente vió aparecer a un puma. La situación lo dejó congelado; estaba a punto de ver cómo el puma, aprovechándose de las circunstancias, se comía al cervatillo de un sólo bocado.

Entonces se quedó mirando en silencio, temeroso también de que el puma, no satisfecho con el cervatillo, lo atacara a él. Sorpresivamente, vio al puma acercarse al cervatillo. Entonces ocurrió algo inesperado: en lugar de comérselo, el puma comenzó a lamerle las heridas. Después se fue y volvió con unas pocas ramas humedecidas y se las acercó al cervatillo con la pata para que éste pudiera beber el agua; y después se fue y trajo un poco de hierba húmeda y se la acercó para que el cervatillo pudiera comer. Increíble.

Al día siguiente, cuando el hombre volvió al lugar, vió que el cervatillo aún estaba allí, y que el puma otra vez llegaba para alimentarlo, lamerle las heridas y darle de beber. El hombre se dijo: Esta es la señal que yo estaba buscando, es muy clara. "Dios se ocupa de proveerte de lo que necesites, lo único que no hay que hacer es ser ansioso y desesperado corriendo detrás de las cosas".

Así que agarró su atadito, se puso en la puerta de su casa y se quedó ahí esperando que alguien le trajera de comer y de beber. Pasaron dos horas, tres, seis, un día, dos días, tres días... pero nadie le 
daba nada. Los que pasaban lo miraban y él ponía cara de pobrecito imitando al cervatillo herido, pero no le daban nada.

Hasta que un día pasó un señor muy sabio que había en el pueblo y el pobre hombre, que estaba muy angustiado, le dijo:
- Dios me engañó, me mandó una señal equivocada para hacerme creer que las cosas eran de una manera y eran de otra. ¿Por qué me hizo ésto? Yo soy un hombre creyente...
Y le contó lo que había visto en el bosque. El sabio lo escuchó y luego dijo:
- Quiero que sepas algo. Yo también soy un hombre muy creyente. Dios no manda señales en vano. Dios te mandó esa señal para que aprendieras.
El hombre le preguntó:
- ¿Por qué me abandonó?
Entonces el sabio le respondió:
- ¿Qué haces tú, que eres un puma fuerte y listo para luchar, comparándote con el cervatillo? Tu lugar es buscar algún cervatillo a quien ayudar, encontrar a alguien que no pueda valerse por sus propios medios.

sábado, 17 de mayo de 2014

La olla embarazada

Un señor le pidió una tarde a su vecino una olla prestada. El dueño de la olla no era demasiado solidario, pero se sintió obligado a prestarla. A los cuatro días, la olla no había sido devuelta, así que, con la excusa de necesitarla fue a pedirle a su vecino que se la devolviera.
— Casualmente, iba para su casa a devolverla... ¡el parto fue tan difícil!
— ¿Qué parto?
— El de la olla.
— ¿Qué?!
— Ah, ¿usted no sabía? La olla estaba embarazada.
— ¿Embarazada?
— Sí, y esa misma noche tuvo familia, así que debió hacer reposo pero ya está recuperada.
— ¿Reposo?
— Sí. Un segundo por favor –y entrando en su casa trajo la olla, un jarrito y una sartén.
— Esto no es mío, sólo la olla.
— No, es suyo, esta es la cría de la olla. Si la olla es suya, la cría también es suya.

“Este está realmente loco”, pensó, “pero mejor que le siga la corriente”.
— Bueno, gracias.
— De nada, adiós.
— Adiós, adiós.
Y el hombre marchó a su casa con el jarrito, la sartén y la olla. Esa tarde, el vecino otra vez le tocó el timbre.
— Vecino, ¿no me prestaría el destornillador y la pinza?... Ahora se sentía más obligado que antes.
— Sí, claro.
Fue hasta adentro y volvió con la pinza y el destornillador. Pasó casi una semana y cuando ya planeaba ir a recuperar sus cosas, el vecino le tocó la puerta.
— Ay, vecino ¿usted sabía?
— ¿Sabía qué cosa?
— Que su destornillador y la pinza son pareja.
— ¡No! –dijo el otro con ojos desorbitados— no sabía.
— Mire, fue un descuido mío, por un ratito los dejé solos, y ya la embarazó.
— ¿A la pinza?
— ¡A la pinza!... Le traje la cría –y abriendo una canastita entregó algunos tornillos, tuercas y clavos que dijo había parido la pinza.
“Totalmente loco”, pensó. Pero los clavos y los tornillos siempre venían bien.
Pasaron dos días. El vecino pedigüeño apareció de nuevo. 
— He notado –le dijo— el otro día, cuando le traje la pinza, que usted tiene sobre su mesa una hermosa ánfora de oro. ¿No sería tan gentil de prestármela por una noche?
Al dueño del ánfora le tintinearon los ojitos. 
— Cómo no –dijo, en generosa actitud, y entró a su casa volviendo con el ánfora perdida.
— Gracias, vecino.
— Adiós.
— Adiós.
Pasó esa noche y la siguiente y el dueño del ánfora no se animaba a golpearle al vecino para pedírsela. Sin embargo, a la semana, su ansiedad no aguantó y fue a reclamarle el ánfora a su vecino.
— ¿El ánfora? –dijo el vecino – Ah, ¿no se enteró?
— ¿De qué?
— Murió en el parto.
— ¿Cómo que murió en el parto?
— Sí, el ánfora estaba embarazada y durante el parto, murió.
— Dígame ¿usted se cree que soy estúpido? ¿Cómo va a estar embarazada un ánfora de oro?
— Mire, vecino, si usted aceptó el embarazo y el parto de la olla. El casamiento y la cría del destornillador y la pinza, ¿por qué no habría de aceptar el embarazo y la muerte del ánfora?


Tú, puedes elegir lo que quieras, pero no puedes ser independiente para lo que es más fácil y agradable, y no serlo en lo que es más costoso. Tu criterio, tu libertad, tu 
independencia y el aumento de tu responsabilidad vienen juntos con tu proceso de crecimiento. Tú decides ser adulto o permanecer pequeño.

La opiniones a conveniencia no son más que un síntoma de incoherencia.

El maestro Sufi

Maestro Sufi contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma...

- Maestro -lo encaró uno de ellos una tarde. Usted nos cuenta los cuentos pero no nos explica su significado...
- Pido perdón por eso -se disculpó el maestro-, permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno.
- Gracias maestro -respondió halagado el discípulo.
- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?
- Sí. Muchas gracias -dijo el discípulo.
- ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?...
- Me encantaría... Pero no quisiera abusar de su hospitalidad, maestro...
- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Sólo deseo complacerte... Permíteme que te lo mastique antes de dártelo...
- No maestro. ¡No me gustaría que hiciera eso! -se quejó, sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:
- Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada.

La ciudad de los pozos (Jorge Bucay)

Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes... pero pozos al fin.

Los pozos se diferenciaban entre si, no sólo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra. 
La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado.
Un día llegó a la ciudad una "moda" que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La
nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.

Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de cosas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas , pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos
ideológicos y de revistas especializadas.

Pasó el tiempo.

La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más. Los pozos no eran todos iguales así que, si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior...

Alguno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose. No pasó mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior.

Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad...

Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho. Pronto se dio cuenta que todo lo que tenia dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido...

Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego , cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho...

Un día, sorpresivamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: adentro, muy adentro, y muy en el fondo, ¡encontró agua! Nunca antes otro pozo había encontrado agua... El pozo superó la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y por último sacando agua hacia fuera.

La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar. Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto, en tréboles, en flores, y en troquitos endebles que se volvieron árboles después... La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar "El Vergel".

Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro. - Ningún milagro,-contestaba el Vergel- hay que buscar en el interior, hacia lo profundo... Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desandaron la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundo debían vaciarse. Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas...

En la otra punta de la ciudad, otro pozo, decidió correr también el riesgo del vacío...
Y también empezó a profundizar...
Y también llegó al agua...
Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo...
- ¿Qué harás cuando se termine el agua? -le preguntaban.
- No sé lo que
 pasará -contestaba-. Pero, por ahora, cuánto más agua saco, más agua hay.

Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento. Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de si mismos era la misma... Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro. Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto:
La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar...

Jorge Bucay




jueves, 15 de mayo de 2014

Amor a primer olfato

Estamos de acuerdo, es que hay que estarlo.

La vista es el sentido que llega más lejos para tener una primera información sobre alguien. 
A 100 metros nos puede gustar alguien a la vista (depende de tu oculista también).
Pero no al olfato, salvó que venga de correr o pescar que hasta a 100 metros puedes oler la salitre o por lo menos intuirla...
Al tacto tampoco. Imposible enamorarte de alguien "a primera vista" por el tacto (hay casos de enamoramientos al primer tacto).
Al gusto es impensable, salvo que el perdigón navegue esos 100 metros de marras.
Y al oído sólo si grita mucho, pero si grita mucho no nos gustará, al principio, aunque hay gente para todo.

Por eso, miente el que dice que no se fija en el físico.

Aunque yo me enamoraría por el olfato si estoy en cama y me traen esto... olor a chocolate... café... crêpe... la vista tampoco es mala... ¡Y al gusto está de vicio!




Otra cosa es la atracción mental: "La atracción mental es mucho más fuerte que la física, de una mente no te libras ni cerrando los ojos"


Conversación entre dos:
- Oye, ¿tú cuando follas te duchas?
- Si, claro, siempre.
- Pues a ver si follas un poquito más.

Noticia:
"La infanta Cristina abandona la Caixa y 'ficha' por la ONCE, tras quedar demostrado que ni ve ni oye" (...) Ni tuvo tacto, ni olfato ya que por lo visto jejeje ¡ni se lo olió!

Recomendación:
Olvídate del príncipe azul, búscate un lobo feroz que te vea mejor, te escuche mejor y te coma mejor.

Nota:
El maquillaje se borra, la ropa se saca, el peinado se alborota, pero el perfume no se olvida... y el olor a sobaquillo tampoco...

El abuelo

Incluso el abuelo le deja hacer a su nieto cosas que eran impensables que dejara hacer a sus hijos...

(No hace falta que diga, pero lo digo igual, que no trato de ser analista ni psicólogo ni algo similar; cosas que he leído, le doy mi retoque, y algunas opiniones que tengo).

Los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, a corto plazo (todos), a medio plazo (casi todos), y a largo plazo (la mitad). En eso debemos educarlos, para el bien de ellos mismos a largo plazo. Los abuelos, por su plazo, les consienten un poquito más, ¿comprensible no?
También hay padres, por las circunstancias que tengan, que el corto plazo es lo único de lo que pueden preocuparse, por desgracia. No está la sociedad para tirar cohetes, reman muy duro a diario.

En la educación de los niños no podemos dar Toda Avante, podremos encallar, pero tampoco ir Muy Poca Avante, no llegaremos nunca a puerto. A mi entender, ir con velocidad de maniobra sería lo ideal. Que puedan maniobrar para apartarse de los obstáculos, y no ser nosotros la Torre de Control de Tráfico Marítimo que les vaya apartando los otros barcos, los problemas a los que tienen que hacer frente. No podemos quitarle los temporales de la proa, pero si mostrarles los partes del tiempo. Hacerle la vida más fácil hace que no sepan ni poner el timón a mano, y mucho menor, gobernar. A largo plazo, con la sobreprotección, no sabrán qué hacer cuando se acerquen los piratas.

A tus hijos dale los prismáticos, y que sean ellos los que miren.





Los hijos deben ser como tu barco, cuídalo pero no lo adores.
Tu barco es bueno, pero no el mejor, ni perfecto (aplicable a un hijo...), escucha sus críticas, ayudarán.
Tuviste tu buque, lo gobernaste a tu antojo, supongo, ahora debes dejar que tu hijo gobierne el suyo; y me refiero sobretodo a esos padres que quieren que su hijo sea un Messi o un Cristiano de la vida: Si quieres un campeón del mundo en la familia, entrena, pero deja que tu hijo disfrute jugando.
El navío que manejas es tu navío, no tu amigo, ¿lo pillas?
Si compites por ser el mejor armador (el mejor padre), no ganarás, tenlo claro. Hay tantos tipos de barcos que es imposible ser el mejor en todos. Deja esta competición, no tiene sentido.
Le puedes dar una orden al timón o al timonel, pero luego el barco responderá dependiendo de las circunstancias, o sea, así como respondas a las adversidades, así como trates a tus amigos y conocidos o desconocidos, así como discutas o te pelees con tus padres (sus abuelos); ellos, los hijos, se darán cuenta de todo, hechos, hechos y hechos, no palabras, no sólo palabras. La mejor manera de educar a un hijo es con lo que se hace, no con lo que se dice. A un niño le podrás mentir fácilmente pero a un adolescente ya no tanto. Cabe: "quiero ser como papá/mamá" o "no quiero ser como papá/mamá". La educación es emulación.

- Hijo, mira por donde pisas.
- Padre, mira por donde pisas tú, yo sigo tus pasos.

¿Quieres unos hijos maravillosos? Empieza tú a serlo. ¿Quieres un barco maravilloso? Empieza por ponerte el mejor uniforme.

Hay que darles a entender a los niños que los sueños no se cumplen fácilmente, sino, cualquier cosa que no consigan, les acarreará depresiones. Hay que ponerles también unos límites adecuados a su edad, te querrán por ello.

Y no olvidemos que son niños, que tienen que hacer tonterías y cosas de niños, y que disfruten de su infancia. No les metas presión, no les metas prisa. Y recuerda que tienen que dormir todo lo posible (para su total desarrollo físico y mental, sobretodo en los 3 primeros años, que es cuando se forman las conexiones neuronales). No hay que programarles tantas actividades, deben también controlar su tiempo y espacio. A veces surgen los mejores planes sin pensarlo, una excursión por la naturaleza, o por la ciudad, un trozo de madera que se encuentra, ¡listo! ¡Ya tenemos manualidades a la vista! Juguetes... si, son necesarios, pero para que no pierdan su valor, deben de ser los justos. Si se les promete algo, material o no, hazlo, aunque sea más tarde, pero hazlo; nunca se olvidan de las promesas, y debemos enseñarles a cumplirlas.

Cuando se hacen más mayores, es bueno aprovechar las vacaciones para comunicarse aún más con ellos, por ejemplo no parar de hablar dando un paseo, ir a lugares a veces donde no haya mucho, para que lo grande sea estar con tus hijos, y ellos contigo. A cierta edad, supongo que los 12 años, empezaremos a saber menos de ellos, pero si hay buena comunicación, sabremos lo que pueden llegar a pensar de las cosas que se les presenten delante. Si la base que le has dado es buena, saltarán, pero no lo harán a lo loco, cogerán el traje de supervivencia, los chalecos, prepararán los botes, las balsas, darán los avisos necesarios, y el mar no los engullirá.

Los niños sienten y comprenden el esfuerzo de sus padres, aunque no lo digan (cuando ellos sean padre lo comprenderán muchísimo más, del todo). Me decía mi pequeña si no estaba cansado de estar con ella en la sala de espera del hospital, un día que se pilló el dedo en una puerta de un coche, me dijo que estaría cansado, de conducir por la tarde, y que si no me importaba estar allí con ella, me reí, me gustó que me lo dijera, y le dije que no evidentemente, que ya le tocaría a ella cuidarme a mí cuando me hiciese viejo...

La frase "ya te había avisado" subraya sus errores y quizá les hagamos ser demasiado culpables; al fin y al cabo, todos nos hemos equivocado alguna vez, así que mejor no decirla, evitaremos que nos dejen de contar cosas. Los hijos necesitan ayuda, y la pedirán más a menudo si no los hacemos sentir culpables. Aunque tenemos que recordar que tendrán secretos, todos los hemos tenido, inocentes, pero los teníamos; espiar a tus hijos es no mostrarle confianza, luego no se la podemos pedir. Tampoco se les debería decir nunca: "eres malo, ¿quieres volverme loco/a?", o "eres insoportable". Es mejor decir: "lo que has hecho es malo, no me gusta tu comportamiento, me parece extraño que hagas eso...", así no sentirá rechazada su identidad o su persona, sino lo que hace. Los hijos comete errores, sin querer dañar a nadie. Tampoco debemos compararlos a sus hermanos o primos o hijos de otros, porque haremos que aparezcan los celos o algo peor, que le cosa rabia al familiar aclamado.

Ante la primera relación amorosa de nuestros hijos (yo tengo el bate de baseball preparado para el que se vaya acercando...), lo mejor es la comunicación, les evitaremos miedos. El primer amor es muy importante, todo marca, pero ese más. No sólo para el amor, para lo que sea que tengan miedo no nos podemos hacer ver imbatibles, es preferible decirles que a sus edad, nosotros también teníamos miedo, que desapareció al crecer.





No sólo los padres tenemos responsabilidad en la educación de los hijos en general, también la tienen el panadero, el de la librería, el profesor, los "viejos" del parque, los abuelos de otros nietos, todos aportan su granito de arena. Si todos los barcos navegan bien por el mar no verán malos ejemplos y navegarás bien, según las reglas.

Según Juan Manuel de Prada! antes el abuelo iba por el monte y decía: mira una encina, un roble, olmo, arce, abedul, chopo... Ver un pájaro y le llamaba por su nombre: ruiseñor, estornino, jilguero, gorrión... Hoy en día es un árbol o es un pájaro, nada más. Dice el escritor que hemos ido perdiendo belleza en nuestra vidas y el empobrecimiento del lenguaje lo transmitimos. Mi opinión es que los abuelos y las abuelas constituyen los cimientos de la familia, y son un referente de seguridad inestimable, es la seguridad más antigua. Quisieron y amaron a nuestros padres y les despertaron las ganas de tener hijos. Las historias que cuentan del pasado hacen que el nieto se sienta como la continuación de algo enriquecedor. La abuela quiere sin condiciones,e s el amor más desinteresado que se puede encontrar en la vida, se siente compensada con ver la sonrisa de su nieta o nieto y que le recuerde a la de sus hijos. Ahí encuentra el placer de la productividad de su vida. Cuando se es abuela, también se puede conocer lo que se hizo mal como madre, es muchos casos, nada malo. Y hay que hacerle ver al nieto o nieta cuando se encuentre a solas con él, que los puntos de vista de madre y abuela son diferentes por pertenecer a diferentes generaciones. Los barcos primero fueron de madera, luego de hierro...

No hace falta demasiado para ser padre o madre, ni abuelo ni abuela, sólo hace falta sentido común. No dan libro de instrucciones porque los niños de por sí ya son inteligentes. Las normas deben ser concretas, las entenderán, las respetarán, y con el tiempo las valorarán. Hay que ser justos cuando ejercemos autoridad, y recordarnos de nuestra infancia, nuestros conflictos en el pasado y el partido que le hemos sacado en lo que somos hoy.

La aguja magnética, el giróscopo, la sonda, corredera, radares, equipos de comunicaciones, etc son el carácter, en resumen, el buen corazón que tenga tu hijo. Y esto es más importante que cualquier trofeo.

"Prepara a tu hijo para el camino, no el camino para tu hijo"
Kari Kubiszyn Kampakis




viernes, 13 de diciembre de 2013

No mendigues el amor (Lucía Etxebarría), y demuestra educación

"No mendigues el amor. El amor no se mendiga, debe surgir de uno mismo y compartirse.
Una vez te sientas lleno de amor, no buscarás a los demás para que te amen y te hagan feliz, sino para compartir tu amor y felicidad. No buscarás que te llenen, sino establecer vasos comunicantes.
Nosotros somos los únicos responsables de hacernos felices y de nuestra propia vida.
Tu felicidad depende sólo de ti.
No hagas sacrificios por quién no lo merece, no aparques tu vida para decicarla a alguien que no lo sabe apreciar."

"Tu corazón no está bien de la cabeza"


Marinero:

Si lloras por algo que se fue, que sea por la alegría que te traen sus recuerdos, y los buenos momentos pasados, y lo mucho que te ayudó y te sigue ayudando en todo lo que mejoraste a su lado.

Frase:

La báscula sólo puede dar un reflejo numérico de tu relación con la gravedad. Es así. Pero no puede medir la belleza, el talento, el propósito, la fuerza de vivir, posibilidades, esfuerzo, o amor.

Metáfora:

Una persona compra el periódico todos los días a un quiosquero que siempre la trata con descortesía.
- ¿Porqué compras el diario a este individuo que es tan descortés contigo? ¿porqué no se lo compras a otro que tan sólo está a una manzana de distancia? -le dijo un amigo.
- ¿Porqué debería de darle al quiosquero descortés el poder de decidir dónde compro mi periódico? -contestó.

Educación:

El maestro no era lo que se dice un obseso de la etiqueta y las buenas maneras, aunque siempre daba muestras de una natural educación y elegancia en su trato con los demás.
Una noche, llevando al maestro a su casa en automóvil, un joven discípulo se mostró especialmente grosero con un agente de tráfico, y en su propio descargo le dijo al maestro:
"Prefiero ser yo mismo y que la gente sepa exactamente cómo me siento... la cortesía no es más que aire..."
Y dijo el conciliador maestro:
"Eso es verdad, pero el aire es también lo que llevamor en los neumáticos y fíjate como suaviza los baches..."


"Las personas perfectas no beben, no pelean, no mienten, no cometen errores, no existen"
(Paulo Coelho)